lunes, noviembre 18, 2013

Casarse con un diplomático

Estocolmo. Otoño de 1999. Un estudiante universitario español, de estancia Erasmus en la capital sueca, acude a la embajada de España para inscribirse en el “Censo Electoral de Residentes Ausentes”. De camino a la también residencia oficial del embajador español, en el autobús número 69, un – también inmigrante – casi cuarentañero escudriña al joven estudiante. Ambos se apean del vehículo en la misma parada, en Djurgårdsvägen, e inician el recorrido a pie de los seiscientos metros que distan hasta llegar la delegación española. El cuarentañero, diplomático de un país del continente americano, rompe el hielo e inicia a conversar con el universitario. Tras varias excursiones, en barco, al archipiélago de Estocolmo; después de algunas cenas y otros tantos desayunos; tras diversas tardes en los pasillos del exclusivo centro comercial NK; el diplomático se lanza y le invita a desayunar en su dúplex.

© Fotografía del autor.
El estadounidense Justin le pidió matrimonio a la sueca Emily, su novia, el pasado mes de abril. Hace ahora un mes compartieron en YouTube el espectáculo audiovisual de media hora de duración en el que consistió la propuesta matrimonial. La primera proposición nupcial a la que asistí, como testigo, y que recuerdo fue bastante sosa. La última que he presenciado – y no me refiero a la de Justin y Emily – ha sido bastante divertida. A mí, que me gustan más las bodas – y las propuestas maritales – que a un tonto un lápiz, creo que, puestos a pedirle matrimonio a tu pareja, la escenografía que rodee la pregunta “¿Quieres casarte conmigo?” debe ser espectacular. Los motivos son, fundamentalmente, dos. El primero, cuanto menos insulsa sea la pedida, mejor quedará en el vídeo. El segundo, cuanto más fastuosa sea, menos posibilidades de que la respuesta sea como la del universitario Erasmus al diplomático: No.
Ahora, hazte un café (o un té) y disfruta de la propuesta matrimonial de Justin y Emily. Tómate tu tiempo (y tu bebida), dura media hora.


Y ahora, dale al play y disfruta de lo nuevo del sueco Jonathan Johansson. El tema es “Den brända jorden”.



Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.

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