lunes, octubre 21, 2013

Carta a mi hijo

Aún recuerdo cuando, hace ahora unos años, compartí con un reducido grupo de amigos y compañeros de trabajo que tenía un hijo adolescente. “Pero, ¿cómo es posible que no nos hayamos enterado antes?”. Álex – a mí me hubiera gustado llamarle Alejo – tenía en ese momento 17 años, vivía con su madre en Barcelona y cursaba primero de bachillerato. Sí, era un adolescente. Sí, tenía la misma edad que yo cuando él nació. A Álex le gusta practicar deporte, leer noticias en medios de comunicación extranjeros, conocer gente de otros países y escuchar música. Tal como cuenta el texto teatral de la obra Haciendo Lorca de Lluís Pasqual, “Hay gente que piensa que los hijos son cosa de un día. Pero se tarta mucho. Mucho. Por eso es tan terrible ver la sangre de un hijo derramada por el suelo…”. O dicho de una manera más prosaica, tener un hijo es muy fácil. Otra cosa bien distinta es ejercer de padre o madre.


Uno de los veinticinco “Guardianes” que el escultor Xavier Mascaró mostró 
en el Paseo de Recoletos de Madrid en 2010.
© Fotografía del autor.

Mi padre decía que había hijos que estaban hechos a medio polvo y en la escalera de un portal. Al margen de la dignidad del espacio en el que engendrar un hijo y la calidad del coito para concebirlo, la decisión de tener descendencia debería contemplar otro tipo de cuestiones, para algunos, más serias. Por supuesto. Ni el sitio ni la coyunda son determinantes a la hora de procrear. Sí lo son, por ejemplo, asumir la responsabilidad del devenir de otro ser humano o aceptar que la vida no volverá a ser nunca como antes. Sin embargo, y de la misma manera que la fiebre es indicativo exterior de que existe un problema interior, una fecundación en tales condiciones apunta a un futuro lleno de contrariedades. Por cierto, Álex no existe. No tengo ningún hijo y nunca lo tendré. Álex es una ficción personal en la que se funde el anhelo humano de permanencia y el miedo – también humano – a la finitud de la vida.

Ahora dale al play y disfruta del directo de George Simpson y su tema “Crazy”.


Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.

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