lunes, septiembre 23, 2013

Saudade

Tomarme un bica en “A Brasileira” junto a Pessoa en Chiado; pasear por el Miradouro de Sao Pedro de Alcântara en Bairro Alto; almorzar y cenar arroz con bacalao todos los días del viaje; descubrir el neofado – fusión de indie y fado; subirme al eléctrico (tranvía) número doce – versión no turística del número veintiocho; callejear por Alfama y llegar al Castillo de San Jorge; enrollarme con un taxista – dialécticamente hablando – para averiguar cuántos habitantes tiene Lisboa, cuántos taxis dispone la ciudad y por qué algunos son de color crema y otros de color negro; llegar a Belém, pasear por sus calles – Centro Cultural incluido – y merendar Pastéis de nata; tomarme una Super Bock – cerveza portuguesa – en el local de Bairro Alto “Puertas largas” – cuyo variopinto público lo define la guía Lonely Planet como “gays, no-gays e indecisos”; perderme en alguna de las salas del Pavilhâo Chinés en Bairro Alto.


© Fotografía del autor.

La segunda palabra en portugués que aprendí tras aterrizar en Lisboa – lo primero fue como pedir un té negro – fue saudade. El diccionario de la RAE define el término como “soledad, nostalgia, añoranza”. La saudade, sin embargo, es mucho más. Como canta Sabina – antes escribió Pessoa sobre ella – “no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió”. Hace dos semanas visité, por primera vez, Portugal. Desde que aterricé, ya de vuelta, en Barcelona algo en mí ha cambiado. Quizá sea la saudade que siento al preguntarme en qué barrio lisboeta viviré cuando me jubile. Acaso sea la que padezco al pensar por qué he tardado tantos años en visitar el país vecino. Tal vez sea la saudade que percibo mientras planifico cuándo podré recorrer de nuevo Lisboa y pedir un chá preto a alguno de los innumerables chulazos barbudos y uniformados que trabajan en las incontables pastelarias de Lisboa.

Ahora dale al play y disfruta del tema “Xico” de la cantante portuguesa Luisa Sobral.


Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.

No hay comentarios: