lunes, septiembre 30, 2013

Trola, mentira, calumnia

“¡Cariño! ¡Esto no es lo que parece!” La frase que tantas veces hemos escuchado en boca de un personaje en la escena de una película o una serie de televisión en la que un hombre o una mujer aparece en la cama junto a su amante es, según una amiga, interpretable. Es decir, que pese a que Manuela (nombre ficticio) haya pillado a su marido Pepe (nombre ficticio) en la cama junto a Magdalena (nombre ficticio), esto no significa que ésta última y su esposo de Manuela sean amantes. Démosle a Pepe el beneficio de la duda. Es posible que Magdalena sea fisioterapeuta y le estuviera aplicando una terapia en su cama a falta de local para montarse su propio negocio como autónoma. Otra posibilidad es que Pepe se encontraba muy solo – Manuela es una ejecutiva que viaja mucho por trabajo – y su antigua amiga del colegio le estuviera haciendo compañía en una de esas primeras tardes de otoño. Sea como fuere – masaje con final feliz o manta eléctrica con nombre de mujer – la frase con la que arrancaba el párrafo que ahora termina es, lo que viene siendo, una mentira.


© Fotografía de Rafa M.

La primera vez que vi, en la casa sevillana del amigo Rafa, la imagen de Nixon colgada en la habitación principal no entendí su admiración por el presidente de Estados Unidos. Sin embargo, el motivo por el que la fotografía presidía la cama matrimonial – qué nombre más espantoso para definir un tipo de cama – era para tener siempre presente que no se debe mentir. Ni en el lecho conyugal ni fuera de él. Ni a tu pareja ni a un amigo. Ni a tu familia ni a tus compañeros de trabajo. Algunos dirán que no es lo mismo una mentirijilla o una bola que un engaño o una patraña. Cierto. No es lo mismo decirle a tu jefe que el motivo por el que has llegado tarde a la oficina ha sido un atasco – aunque no sea cierto – que contarle que la razón del retraso es que te estás acostando con su mujer. Sea como fuere – trola, mentira, calumnia – siempre quedará Nixon – su imagen descansa ahora en uno de los baños de la casa alemana del amigo Rafa – para recordarnos que, si te pilla tu pareja en la cama con tu amante, mejor ser asertivo y decir: “Cariño, esto sí es lo que parece”.

Ahora dale al play y disfruta del tema “I Love It” del grupo sueco Icona Pop.



Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.

lunes, septiembre 23, 2013

Saudade

Tomarme un bica en “A Brasileira” junto a Pessoa en Chiado; pasear por el Miradouro de Sao Pedro de Alcântara en Bairro Alto; almorzar y cenar arroz con bacalao todos los días del viaje; descubrir el neofado – fusión de indie y fado; subirme al eléctrico (tranvía) número doce – versión no turística del número veintiocho; callejear por Alfama y llegar al Castillo de San Jorge; enrollarme con un taxista – dialécticamente hablando – para averiguar cuántos habitantes tiene Lisboa, cuántos taxis dispone la ciudad y por qué algunos son de color crema y otros de color negro; llegar a Belém, pasear por sus calles – Centro Cultural incluido – y merendar Pastéis de nata; tomarme una Super Bock – cerveza portuguesa – en el local de Bairro Alto “Puertas largas” – cuyo variopinto público lo define la guía Lonely Planet como “gays, no-gays e indecisos”; perderme en alguna de las salas del Pavilhâo Chinés en Bairro Alto.


© Fotografía del autor.

La segunda palabra en portugués que aprendí tras aterrizar en Lisboa – lo primero fue como pedir un té negro – fue saudade. El diccionario de la RAE define el término como “soledad, nostalgia, añoranza”. La saudade, sin embargo, es mucho más. Como canta Sabina – antes escribió Pessoa sobre ella – “no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió”. Hace dos semanas visité, por primera vez, Portugal. Desde que aterricé, ya de vuelta, en Barcelona algo en mí ha cambiado. Quizá sea la saudade que siento al preguntarme en qué barrio lisboeta viviré cuando me jubile. Acaso sea la que padezco al pensar por qué he tardado tantos años en visitar el país vecino. Tal vez sea la saudade que percibo mientras planifico cuándo podré recorrer de nuevo Lisboa y pedir un chá preto a alguno de los innumerables chulazos barbudos y uniformados que trabajan en las incontables pastelarias de Lisboa.

Ahora dale al play y disfruta del tema “Xico” de la cantante portuguesa Luisa Sobral.


Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.

lunes, septiembre 16, 2013

Hola, Lleida

Lo sé. El pasado lunes no acudí a esta cita. Estaba en Lisboa, sobre la que escribiré la próxima semana. Lo siento mucho, no volverá a ocurrir.

¿Cuántos habitantes tiene Lleida? Ciento cuarenta mil. ¿Y cuántas licencias de taxi? Cuatrocientas veintidós. No importa la ciudad ni el país en el que formule estas preguntas a un taxista. Todos, a la segunda cuestión, responderán lo mismo: Demasiadas. Uno de los placeres de vivir en una ciudad pequeña es poder recorrerla a pie desde un extremo a otro en poco más de media hora sin necesidad de un autobús o un taxi. Un cordial saludo a todos los taxistas. Algunas personas, sin embargo, afectadas por el síndrome de insularidad, verán esta característica que comparten las ciudades de provincias como algo antipático. Uno de los inconvenientes de vivir en provincias es, según me comentaba una amiga de Lleida, “que te conoce todo el mundo”. Ciertos opinarán, sin embargo, que vivir en Madrid o Barcelona no garantiza el anonimato ya que nuestro día a día no deja de desarrollarse en el mismo círculo.


© Fotografía de Manufactura Films.

La escritora norteamericana de principios de siglo XX Willa Cather vivía en un pueblo muy pequeño preocupada por la posibilidad de que sus vecinos supieran que era lesbiana. Cuando se mudó al barrio neoyorquino de Greenwich Village en 1906 le escribió una carta a un amigo. La misiva empezaba con la siguiente nota: “Al fin, en este lugar indescifrable, puedo respirar.” Veinte años después de subirme a un Talgo en dirección a Madrid vuelvo a la ciudad en la que crecí – nací en Teruel. A la villa siguieron Alcalá de Henares, Alcalá de Henares, Oviedo, Estocolmo, Fuerteventura, Barcelona y Santa Barbara. Una de las primeras dudas que me acecharon hace unos meses al apearme del AVE en Lleida fue si podría respirar igual de bien que lo había hecho en el resto de ciudades en los que había vivido. No solo puedo respirar sino que he aprendido a hacerlo mejor.

Ahora dale al play y disfruta del segundo single del primer cantante de country abiertamente gay. El tema es “Stay” y el chulazo se llama Steve Grand.



Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.

lunes, septiembre 02, 2013

Adiós, Madrid

En el último capítulo de la serie Friends, titulado “The Last One”, los seis amigos se despiden en un apartamento vacío tras compartir los últimos diez años de su vida. Mónica y Chandler se mudan a una casa a las afueras en busca de un hogar más amplio para sus mellizos recién nacidos. Ross y Rachel – a quien el apartamento vacío le parece más pequeño que amueblado – deciden retomar la relación que interrumpidamente han mantenido durante la última década, mudándose los dos al apartamento que ya compartieron tras el nacimiento de su hija Emma. Joey se traslada a Los Angeles para trabajar en Hollywood. La pareja formada por Phoebe y Mike son los únicos personajes de los que no sabemos adónde se mudan ni de su devenir.


© Fotografía del autor.

Diez temporadas en Chamartín, al igual que en Manhattan, dan para mucho. Para compartir piso con amigos; para recibir a estudiantes extranjeros que terminaron siendo amigos; para vivir en pareja; para organizar todo tipo de fiestas – desde concursos de tortillas a shag parties pasando por Thanksgiving; para recibir a la familia; para tomar el té todas las tardes; para llorar; para desayunar en la cama; para jugar con Roko; para disfrutar del sol desde el sofá; para consolar a amigos; para coleccionar tazas; para reír; para hacer y deshacer maletas y para meter todos estos recuerdos en cuarenta y dos cajas. La pasada semana cerré por última vez la puerta de la que fue mi casa durante los últimos casi doce años. O como diría el amigo Rafa M.: “Para ilustrar cada situación de la vida real existe un episodio de Friends”.

El próximo sábado 14 de septiembre se celebrará en Madrid la tercera edición del festival DCODE. Una de las bandas que participará es Capital Cities. Ahora dale al play y disfruta de uno de sus temas: “Safe and Sound”.


Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.