lunes, diciembre 30, 2013

15 motivos para enviar 2013 al quinto coño

1.       He engordado.
2.       La muerte de una de mis primas.
3.       He menguado.
4.       Tengo a los amigos lejos.
5.       No he tenido vacaciones.
6.       La muerte de una amiga.
7.       He recorrido 24.140 kilómetros.
8.       Una contractura lumbar.
9.       Dos mudanzas y una obra.
10.   La muerte de la hermana de una de mis mejores amigas.
11.   Me he apuntado a tres gimnasios y me he borrado de dos.
12.   Un diagnóstico de cáncer en la familia.
13.   Sigo sin poder hablar, de una manera fluida, sueco.
14.   Una ruptura sentimental.
15.   No me ha tocado el Gordo de Navidad.




El resumen del año que termina: Castilla desde un AVE.

© Fotografía de E. Orduña.

Ahora dale al play y disfruta de esta joya musical. El tema es “Stubborn Love”. La banda es The Lumineers.


Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.

lunes, diciembre 23, 2013

Enamorado de una moderna de provincias

Una de las reglas no escritas que rigen mi casa en Navidad – año tras año – es que todo amigo que la visita, sea bisexual, heterosexual u homosexual, debe acudir con un adorno para colgar en el árbol. Llamadme conservador – por aquello de mantener la tradición – o caradura – por el hecho de exigir un impuesto a la felicidad – pero cada vez que monto el árbol de Navidad me entretengo en cada uno de los adornos recordando qué amigo lo trajo a casa, en qué año… El problema de las postales, que me sigue encantando enviar y recibir, es que, una vez guardadas en el cajón, es más difícil tener presentes a los amigos. Los amigos, a lo largo de los últimos años, han ido incorporando todo tipo de adornos. Desde las clásicas bolas plateadas o doradas; muñecos – de nieve o angelitos – hechos de trapo; arreglos en forma de corazón o de sillón o incluso atavíos caseros a modo de alces recortados en fieltro o bolas hechas con lana bicolor.


© Fotografía del autor.

Una de las reglas no escritas que rigen los barrios de Malasaña en Madrid o el del Born en Barcelona es que todo hombre, sea bisexual, heterosexual u homosexual, del tipo moderna/hipster/gafapasta/yupster/indie viste y actúa de acuerdo a la tribu urbana con la que se identifica. Por un lado, siempre es un placer, para ellas y para nosotros, pasear por las calles de los epicentros de la modernidad. Para las modernas – y asociados – para lucirse y saberse observados. Para nosotros, para disfrutar de las vistas. Por otro lado, enamorarse de un hipster es, al mismo tiempo, fácil y complicado. Fácil porque ¿quién no se encoña de un gafapasta como dios manda? Complicado porque ¿quién coño empieza a vestir y a actuar, de manera sencilla, como un yupster? Puestos a enamorarnos de un indie, sea bisexual, heterosexual u homosexual, prefiero hacerlo de uno de provincias. Ser moderna en Malasaña es muy fácil. En provincias, es una heroicidad.

Ahora dale al play y escucha el tema “Christmas Don’t Be Late”, interpretado por Rachel, Kurt, Santana, and Cody en la serie televisiva Glee.



Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.

lunes, diciembre 16, 2013

No. no.

Sí, sí, sí, sí. No, no, no, no. Ni dos, ni tres, ni cinco. Siempre que queremos responder, con énfasis, afirmativa o negativamente a una pregunta, lo hacemos con cuatro síes o con cuatro noes. Otra manera de responder afirmativamente, aunque sin hacer hincapié, es emitiendo un sonido. Manolo, ¿vas a bajar la basura? Mhe. Aunque no lo parezca – por la actitud y por el sonido – Manolo bajará la basura. Otra manera de responder negativamente, si bien sin intensidad en la contestación, es emitiendo un sonido más interdental: “ntt”. Si queremos, al mismo tiempo, insistir en nuestra negativa y utilizar este sonido, lo repetiremos hasta, también, cuatro veces: “ntt, ntt, ntt, ntt”. Manolo, ¿has visto a mi madre? Y Manolo responde “ntt, ntt, ntt, ntt” cuando en realidad quiere decir “¡Qué va!”. Si respondemos sí o no con la cabeza, todos sabemos en qué dirección se mueve la testa en cada caso.


Museo Berardo de Arte Contemporáneo de Lisboa.
© Fotografía del autor.
Los búlgaros, sin embargo, cuando con la cabeza quieren decir que no, mueven la cabeza de arriba abajo, meneo que en España interpretaríamos como un sí. Y cuando los búlgaros quieren decir que sí, mueven la cabeza de derecha a izquierda (o de izquierda a derecha), oscilación que en la península ibérica interpretaríamos como un no. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), de entre los países europeos, el cuarto grupo de población inmigrante más numeroso en España es el de los búlgaros. El INE destaca que Catalunya es la segunda región española con mayor población de aquél país. Más allá de las cuestiones ideológico/políticas/jurídicas del asunto de la hipotética consulta acerca de la independencia de Catalunya – y de la idoneidad demoscópica de las preguntas – me gustaría que el abanico de posibles respuestas fuera desde el “Ntt” al “Mhe” pasando por responder “a la búlgara”.

Ahora dale al play y escucha "Clouds", un tema compuesto por Zach Sobiech, un joven estadounidense fallecido a los diecisiete años debido a un cáncer, y cuya letra dice cosas como "Prepárate para vivir [...] todo va a salir bien".



Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.

lunes, diciembre 09, 2013

Nunca te enamores de un camarero

Enamorarte de un actor porno es, entre otras cosas, jodido. De un bailarín profesional, también. Igual de arrastrado es hacerlo de un entrenador personal. Claro, que elegir de quién enamorarse es lo más jodido de todo. Aunque el atractivo que un camarero desprende, entre el bocadillo de butifarra de la mesa cuatro y el chocolate con porras de la mesa ocho, no aparece como concepto en su nómina, sí está incluido en el salario que percibe todos los meses. Algunos dirán que el problema de la calculada ambigüedad del mozo, que confunde amabilidad con flirteo, es del cliente, no del camarero. Otros creerán que la responsabilidad de tal confusión es, en exclusiva, de quien trabaja detrás de la barra. Sin embargo, entre el cliente y el mozo, quien tiene el poder es quien viste el mandil. Ya lo dice la RAE. El flirteo es “dar señales sin comprometerse”. Venga, admitámoslo, pirrarse de un camarero es igual de jodido que hacerlo de un actor porno.

Camarero, con minifalda, de Patricia
© Fotografía del autor.

El pasado fin de semana llegó a Lleida la primera expedición de amigos madrileños que, tras arduas deliberaciones, decidieron recorrer los 461 kilómetros que separan la villa de la capital de provincia para visitarme. Hemos comido, paseado, comido, reído, comido, bebido y comido. La oferta gastronómica y de ocio nocturna de una capital de provincia es limitada. Una de las ventajas de esta situación es saber que nunca sufrirás del llamado síndrome de Stendhal en lo que a estímulos sexuales se refiere. Recuerdo, hace unos años, que asistir a un concierto multitudinario en Madrid fue una de las experiencias más dolorosas que recuerdo por la acumulación de acicates afectivo-visuales. Estas cosas, en provincias, no pasan. Hace un par de semanas conocí a un camarero que me contó que, antes de compaginar su actual trabajo con el de entrenador personal en un gimnasio – “¡Las cosas están jodidas, tío!” –, fue bailarín profesional y actor. Porno.

Ahora dale al play y disfruta del tema “Finisterre” de Wilhelm & The Dancing Animals.


Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.

lunes, diciembre 02, 2013

10 indicios (del tamaño de un coño de vaca) de vivir en provincias

1.       Que, a la pregunta “¿Cuánto tardas en llegar al trabajo?”, la respuesta sea “Si hay tráfico, siete minutos”.
2.       Que el presupuesto mensual en gasolina para moverte por la ciudad sea de 20 euros en lugar de 200.
3.       Que, a la pregunta, “¿Dónde está tal sitio?”, la respuesta sea “Aquí al lado” y realmente esté “aquí al lado”.
4.       Que el menú del día cueste, en lugar de 12 euros, 7.
5.       Que los peatones esperen, siempre, a que el semáforo se ponga en verde, sí o sí, para cruzar la calle.
6.       Que, en el caso de tener jornada partida en el trabajo, puedas ir a casa a comer y echarte un rato en el sofá antes de regresar a la oficina.
7.       Que ir al cine cueste, en lugar de 9 euros, 7.
8.       Que, entre la finalización de tu jornada laboral y el comienzo de las actividades extraescolares, te dé tiempo de merendar en casa.
9.       Que los noctámbulos de la ciudad confundan, al hablar de un bar de copas, un local de ambiente con un local con ambiente.
10.   Que el ligue one-night stand del sábado te lo encuentres el lunes en el trabajo. Y el martes en el supermercado. Y el miércoles en el gimnasio. Y el jueves en una tienda. Y el viernes en la peluquería.

Ahora dale al play y disfruta del tema “Educated” de FEMME.



Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.

lunes, noviembre 25, 2013

Ya es Navidad

Nota: Si es usted diabético, no siga leyendo. Si no tolera la glucosa, no continúe leyendo. Está usted avisado.

Sí, ya es Navidad. No porque lo hayan cantado Marta Sánchez, Bustamante, Niña Pastori, Raphael y Montserrat Caballé. Tampoco porque lo hayan anunciado Lidl o Movistar. Ni porque las calles de los pueblos y ciudades de España tengan ya instalada la iluminación navideña. Menos aún porque ya estén disponibles los polvorones y los turrones de la marca Hacendado. Tampoco porque ya tenga redactadas las postales – compradas hace semanas en una ONG – que llevaré la próxima semana a Correos para felicitar a amigos. Tampoco porque la pasada semana revisitara, un año más, la película Love Actually. Nada que ver con el hecho de que tenga ya instalado el árbol de Navidad ni porque, también un año más, celebraré Thanksgiving. Es Navidad porque – y disculpen la primera dosis doble de azúcar – cualquiera de los trescientos sesenta y cinco días del año es un buen día para querer ser una buena persona.


© Fass, tienda alemana en Madrid. Fotografía del autor.

A falta de algo más de cuatro semanas para el día de Navidad, ha llegado el momento de ser ñoño. Llámeme previsor pero la cuestión es que, si a todos nos va a dar por ponernos blanditos y querer hacer el bien a diestro y siniestro dentro de treinta días, mejor hacerlo hoy o el trece de abril o el catorce de agosto y así no congestionamos – y disculpen la segunda dosis doble de glucosa – las autovías del amor. Puestos a hacer la buena obra del día y merendar con la tía Eduvigis para escuchar las (mismas) historias de su juventud; ya que vamos a expresar nuestros mejores deseos a compañeros – muchos de ellos, desconocidos –; puestos a llamar al amigo – quién hace tanto tiempo no hemos querido saber de él – para perdonarle; y puestos a perdonar, hagámoslo con la persona con la más nos cuesta olvidar sus errores y – disculpen la tercera y última dosis doble de azúcar – pidámonos perdón a nosotros mismos. Es Navidad.

Ahora dale al play y disfruta del tema “Nur Ein Wort” de los alemanes Wir Sind Helden.


Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.

lunes, noviembre 18, 2013

Casarse con un diplomático

Estocolmo. Otoño de 1999. Un estudiante universitario español, de estancia Erasmus en la capital sueca, acude a la embajada de España para inscribirse en el “Censo Electoral de Residentes Ausentes”. De camino a la también residencia oficial del embajador español, en el autobús número 69, un – también inmigrante – casi cuarentañero escudriña al joven estudiante. Ambos se apean del vehículo en la misma parada, en Djurgårdsvägen, e inician el recorrido a pie de los seiscientos metros que distan hasta llegar la delegación española. El cuarentañero, diplomático de un país del continente americano, rompe el hielo e inicia a conversar con el universitario. Tras varias excursiones, en barco, al archipiélago de Estocolmo; después de algunas cenas y otros tantos desayunos; tras diversas tardes en los pasillos del exclusivo centro comercial NK; el diplomático se lanza y le invita a desayunar en su dúplex.

© Fotografía del autor.
El estadounidense Justin le pidió matrimonio a la sueca Emily, su novia, el pasado mes de abril. Hace ahora un mes compartieron en YouTube el espectáculo audiovisual de media hora de duración en el que consistió la propuesta matrimonial. La primera proposición nupcial a la que asistí, como testigo, y que recuerdo fue bastante sosa. La última que he presenciado – y no me refiero a la de Justin y Emily – ha sido bastante divertida. A mí, que me gustan más las bodas – y las propuestas maritales – que a un tonto un lápiz, creo que, puestos a pedirle matrimonio a tu pareja, la escenografía que rodee la pregunta “¿Quieres casarte conmigo?” debe ser espectacular. Los motivos son, fundamentalmente, dos. El primero, cuanto menos insulsa sea la pedida, mejor quedará en el vídeo. El segundo, cuanto más fastuosa sea, menos posibilidades de que la respuesta sea como la del universitario Erasmus al diplomático: No.
Ahora, hazte un café (o un té) y disfruta de la propuesta matrimonial de Justin y Emily. Tómate tu tiempo (y tu bebida), dura media hora.


Y ahora, dale al play y disfruta de lo nuevo del sueco Jonathan Johansson. El tema es “Den brända jorden”.



Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.

lunes, noviembre 11, 2013

Una boda de cuento

Érase una vez una niña y un niño de 6 y 8 años. La madre de los dos hermanos se sentó una tarde frente a ellos. “¿Recordáis la primera boda a la que fuimos juntos? Se casó el hermano de papá, tío Jaime, con su novio Fede, ¿verdad?”. ¡Sí!, sonrieron los hermanos al unísono mientras recordaban las meriendas con sus tíos. “¿Os acordáis la segunda boda a la que nos invitaron?”. ¡Claro!, respondieron los niños al tiempo que empezaron a recordarle atropelladamente a su madre los detalles del enlace. ¡Se casó tito José con Joao! “Sí, se casó mi hermano con el chico que conoció en Lisboa”, calmó a sus hijos de tanta excitación. “¿Vamos a ir a otra boda?”, inquirieron los pequeños investigadores privados. Sí – respondió la madre – pero esta boda va a ser diferente. Se va a casar tía Julia con su novio Marcos. Las mandíbulas, desencajadas, de los hermanos exclamaron: “¡Una boda como en los cuentos!”.

© Fotografía de Víctor Lax.

Las historias de muchas de las películas hechas en Hollywood a lo largo de las últimas dos décadas – y algunas realizadas más recientemente en Europa – se han desarrollado alrededor de una boda y de las convenciones asociadas a la ceremonia. Desde la pedida, el anillo y la fiesta de compromiso, el vestido de la novia, los votos matrimoniales, la tarta nupcial o los padrinos hasta las damas de honor. Uno de los orígenes narrativos de este tipo de películas se encuentra en las series de televisión, quienes reflejan antes y mejor la cotidianeidad de los que madrugan todos los días para ir a trabajar. De las cinco bodas que los guionistas de Friends incluyeron a lo largo de los diez años de emisión de la serie, la primera de ellas, televisada el 18 de enero de 1996 – repito, la primera de ellas – fue entre dos mujeres. Aviso a navegantes: hace tiempo que no voy de boda y me apetece mucho. Me da igual que sea gay o diferente.

Ahora, si le das al play, disfrutarás del típico vídeo musical en el que chico conoce a chica. O no. El tema es “Utah in Pictures” y la banda es Cut Your Hair.



Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.

lunes, noviembre 04, 2013

Cumplir años

En el episodio de la serie Friends titulado “En el que todos cumplen treinta”, Rachel celebra su trigésimo aniversario. El resto de amigos recuerdan, con el objetivo de consolar a su íntima para que supere el hecho vital de abandonar la veintena, los momentos en los que cada uno de ellos cumplió los treinta. Recordaron la borrachera de Mónica en su fiesta de cumpleaños o el enfado de Joey con Dios por dejarle envejecer. Para animarse, Rachel diseña un plan que debe realizar antes de llegar a los 35 y enumera los puntos de su programa: tener su primer hijo, es decir quedarse embarazada a los 34; estar casada un año antes de engendrar al bebé, es decir desposarse a los 33; disponer de un año y medio para planificar el enlace, es decir empezar a programarla a los 31 y medio; comprometerse con su futuro marido un año y medio antes del enlace, es decir a los 30 años; conocer al hombre de su vida unos años antes, es decir…


Una selección de los productos de Sweet Fifties.
© Fotografía del autor.

Una de las pruebas clave que determinan que la edad es una cuestión mental – está en el cerebro, no en el DNI – es que cuando tienes quince años crees que eres un adulto con una gran experiencia en la vida y que, por supuesto, sabes más que tus padres. Otra prueba de que la edad es una cuestión psicológica y no biológica es que cuando realmente eres un adulto, tu intelecto te envía mensajes recordándote que puedes seguir con comportamientos de adolescente. Que no cunda el pánico. No me refiero a Peter Pan. Aludo, por ejemplo, a mi tía Nicolasa de 82 años. Hace unas semanas me invitó a tomar una cerveza en su casa. Mientras me contaba en qué consistían las clases del curso de retórica que estaba haciendo me enseñaba, en su iPad, las fotografías de sus nietos. Le pregunté qué tipo de IPad era. Me respondió que no tenía 3G, que era Wifi y que se lo pirateaba a la vecina.

Ahora dale al play y disfruta del tema “What Do You Wanna Do” de Louise Burns.


Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.

lunes, octubre 28, 2013

15 cosas que me tocan el coño

Nota: Con motivo de la entrada número 200 del blog, esta que tienes frente a tus ojos, comparto con vosotros, en una entrada extra, y como réplica al listado de las quince cosas que me vuelven loco del coño, sendas cuestiones que me tocan el toto.

1.       Pablo Motos.

2.       Pedir, en una cafetería, un té rojo y que me sirvan un té clásico de Hornimans porque tiene una etiqueta roja.

3.       Tener a los amigos lejos.

4.       La calculada ambigüedad de los camareros de bares de copas, especialmente los chulazos, que confunden amabilidad con bisexualidad.

5.       Las verdades innecesarias.

6.       Los 93.631.832 de varas de medir censadas en España (datos proporcionados por el INE a 1 de noviembre de 2011).

7.       Que la gente pasee a sus perros sin correa.

8.       No poder desvelar el nombre del amigo que mantuvo una relación sexual con un diputado que llegó a ser ministro de España.

9.       Que la página del blog en Facebook no haya llegado todavía a los cien likes.

10.   Los hombres heterosexuales que rehúsan saludar a otros hombres con dos besos o un abrazo.

11.   El localismo.

12.   Que, cuando estoy en Madrid, me llamen el catalán y cuando estoy en Cataluña me conozcan como el madrileño.

13.   Las expresiones del tipo teniendo en cuenta cómo está el patio.

14.   Las alcachofas.

15.   En último lugar, pero no en el menos importante, ese tipo de personas que no dejan hacer una cosa constantemente: tocarme el coño.

Ahora dale al play y disfruta del tema Buenos Aires del gallego (de Galicia) Xoel López, quien actuará el próximo domingo día 3 de noviembre en Lleida, dentro del festival de música Live Sessions Day.


Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.

lunes, octubre 21, 2013

Carta a mi hijo

Aún recuerdo cuando, hace ahora unos años, compartí con un reducido grupo de amigos y compañeros de trabajo que tenía un hijo adolescente. “Pero, ¿cómo es posible que no nos hayamos enterado antes?”. Álex – a mí me hubiera gustado llamarle Alejo – tenía en ese momento 17 años, vivía con su madre en Barcelona y cursaba primero de bachillerato. Sí, era un adolescente. Sí, tenía la misma edad que yo cuando él nació. A Álex le gusta practicar deporte, leer noticias en medios de comunicación extranjeros, conocer gente de otros países y escuchar música. Tal como cuenta el texto teatral de la obra Haciendo Lorca de Lluís Pasqual, “Hay gente que piensa que los hijos son cosa de un día. Pero se tarta mucho. Mucho. Por eso es tan terrible ver la sangre de un hijo derramada por el suelo…”. O dicho de una manera más prosaica, tener un hijo es muy fácil. Otra cosa bien distinta es ejercer de padre o madre.


Uno de los veinticinco “Guardianes” que el escultor Xavier Mascaró mostró 
en el Paseo de Recoletos de Madrid en 2010.
© Fotografía del autor.

Mi padre decía que había hijos que estaban hechos a medio polvo y en la escalera de un portal. Al margen de la dignidad del espacio en el que engendrar un hijo y la calidad del coito para concebirlo, la decisión de tener descendencia debería contemplar otro tipo de cuestiones, para algunos, más serias. Por supuesto. Ni el sitio ni la coyunda son determinantes a la hora de procrear. Sí lo son, por ejemplo, asumir la responsabilidad del devenir de otro ser humano o aceptar que la vida no volverá a ser nunca como antes. Sin embargo, y de la misma manera que la fiebre es indicativo exterior de que existe un problema interior, una fecundación en tales condiciones apunta a un futuro lleno de contrariedades. Por cierto, Álex no existe. No tengo ningún hijo y nunca lo tendré. Álex es una ficción personal en la que se funde el anhelo humano de permanencia y el miedo – también humano – a la finitud de la vida.

Ahora dale al play y disfruta del directo de George Simpson y su tema “Crazy”.


Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.

lunes, octubre 14, 2013

Los perros ladran

“¡Siéntate! ¡Quieto!”, le dice el extremeño Luis a su perro Thor cada vez que le sirve la comida. Cuando de la tarea se encarga su novia, la californiana Kate, ella, al can, le dice: “Sit!”. Los idiomas en los que Luis y Kate conversan con Thor, más allá de las indicaciones para que se tumbe o salude con la pata, son sus lenguas maternas. Esto es, respectivamente, en español e inglés. El pasado verano, Luis, Kate y Thor – un labrador chocolate – se fueron de vacaciones a una casa rural de la costa brava. En uno de los paseos matutinos por la playa – a la que accedían directamente desde la casa – conocieron a Rosa. Pasados unos días y otras tantas tertulias matinales junto al mar, la mujer, residente en el pueblo costero de la costa brava, sorprendida por las conversaciones de Luis y Kate con Thor, les preguntó a la pareja: “Este perro, ¿os entiende en diferentes idiomas?”


© Fotografía del autor.

Ha llegado el otoño septentrional y con él aparecen, como cada año, las dudas extraescolares. Este curso ha arrancado – y hablo de realidades, no de buenos propósitos – con práctica diaria de deporte y clases de alemán y de inglés. Veremos cómo acaba. Tal como narra Alice Munro en el cuento “Chance”, el sueco, el idioma, y mi relación con Suecia los he guardado temporalmente, como un tesoro, dentro de un armario. La historia de cómo conocí a la canadiense, Premio Nobel de Literatura 2013, la dejo para otro día. La ventaja lingüística de ser perro es no tener que enfrentarse, cada año, a la decisión de qué idioma aprender. El amigo Tiago hablaba con Roko en portugués, Wolfgang conversaba con él en alemán, Gabe departía en inglés y Marthin charlaba con él en sueco. Roko entendía a todos por igual cuando, tras amanecer, cada uno le preguntaba en su idioma materno: “¿Salimos a dar un paseo?”

Ahora dale al play y disfruta del barbudo Passenger y de la letra del tema “Holes”.


Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.

lunes, octubre 07, 2013

Un bocadillo y un vaso de agua

AVE Madrid-Barcelona. Un español y un alemán – y no es un chiste – sentados frente a frente. El español saca un bocadillo de su mochila y, por cortesía, le pregunta al alemán: “¿Quieres probar?”. El alemán, por cortesía, le responde: “Sí, gracias”, al tiempo que le quita el bocadillo de las manos. Esto es, lo que viene siendo, un ejemplo de choque cultural. Una de las preguntas, precisamente, que recibía más frecuentemente, por correo electrónico, de los amigos, cuando me mudé a California, allá por el lejano 2005, era: “¿Cómo llevas el choque cultural?” Mi respuesta siempre fue la misma: por supuesto, había diferencias. Todas ellas, sin embargo, las fui incorporando a mi vida cotidiana sin prácticamente darme cuenta. El verdadero choque cultural lo viví cuando, un año después, regresé a España.


© Fotografía del autor.

Una de las deferencias hosteleras más inherentes a Madrid es ofrecer (o, al menos, no cuestionar cuando un cliente lo pide) un vaso de agua junto a la bebida que hayan pedido, ya sea un café o una cerveza. Una de las deferencias hospederas más inherentes a Catalunya es que los clientes, a media mañana, puedan tomarse en el bar el bocadillo hecho en casa junto a la bebida que hayan solicitado, ya sea un refresco o un té. No recuerdo si cuando llegué por primera vez a Madrid, hace ahora veinte años, me sorprendió tanto el vaso de agua como me sorprende ahora, recién apeado del AVE, que ningún camarero se inmute cuando los parroquianos saquemos de nuestros bolsos los bocadillos traídos de casa. Lo que ya no hago, por si acaso, es preguntar: “¿Queréis probrar?”.

Ahora dale al play y disfruta del tema “Somebody Loves You”. Canta Bettty Who.



Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.

lunes, septiembre 30, 2013

Trola, mentira, calumnia

“¡Cariño! ¡Esto no es lo que parece!” La frase que tantas veces hemos escuchado en boca de un personaje en la escena de una película o una serie de televisión en la que un hombre o una mujer aparece en la cama junto a su amante es, según una amiga, interpretable. Es decir, que pese a que Manuela (nombre ficticio) haya pillado a su marido Pepe (nombre ficticio) en la cama junto a Magdalena (nombre ficticio), esto no significa que ésta última y su esposo de Manuela sean amantes. Démosle a Pepe el beneficio de la duda. Es posible que Magdalena sea fisioterapeuta y le estuviera aplicando una terapia en su cama a falta de local para montarse su propio negocio como autónoma. Otra posibilidad es que Pepe se encontraba muy solo – Manuela es una ejecutiva que viaja mucho por trabajo – y su antigua amiga del colegio le estuviera haciendo compañía en una de esas primeras tardes de otoño. Sea como fuere – masaje con final feliz o manta eléctrica con nombre de mujer – la frase con la que arrancaba el párrafo que ahora termina es, lo que viene siendo, una mentira.


© Fotografía de Rafa M.

La primera vez que vi, en la casa sevillana del amigo Rafa, la imagen de Nixon colgada en la habitación principal no entendí su admiración por el presidente de Estados Unidos. Sin embargo, el motivo por el que la fotografía presidía la cama matrimonial – qué nombre más espantoso para definir un tipo de cama – era para tener siempre presente que no se debe mentir. Ni en el lecho conyugal ni fuera de él. Ni a tu pareja ni a un amigo. Ni a tu familia ni a tus compañeros de trabajo. Algunos dirán que no es lo mismo una mentirijilla o una bola que un engaño o una patraña. Cierto. No es lo mismo decirle a tu jefe que el motivo por el que has llegado tarde a la oficina ha sido un atasco – aunque no sea cierto – que contarle que la razón del retraso es que te estás acostando con su mujer. Sea como fuere – trola, mentira, calumnia – siempre quedará Nixon – su imagen descansa ahora en uno de los baños de la casa alemana del amigo Rafa – para recordarnos que, si te pilla tu pareja en la cama con tu amante, mejor ser asertivo y decir: “Cariño, esto sí es lo que parece”.

Ahora dale al play y disfruta del tema “I Love It” del grupo sueco Icona Pop.



Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.