miércoles, julio 27, 2011

Día 5. I love Palermo!

"Siempre he sentido que hay algo en Buenos Aires que me gusta. Me gusta tanto que no me gusta que le guste a otras personas. Es un amor así, celoso"

Jorge Luis Borges

Esto de enumerar los días no me acaba de convencer porque es una manera de recordar los días que me quedan de vacaciones y no me gusta. Los desayunos largos y continentales se están convirtiendo en una tradición, al tiempo que en una necesidad. Y es que el día ha amanecido nublado, con frío, y claro, uno no puede salir a la calle sin unas cuantas facturas en el cuerpo, dos tés, yogur, fruta, tostadas con mermelada y unos sandwichitos. Tomamos el coche y nos dirigimos al centro. Estacionamos el auto y arrancamos el día en la confluencia de la Avenida 9 de Julio y la Avenida Córdoba. Hoy toca el oeste de la ciudad. Al comienzo de la larguísima Avenida Córdoba se encuentra Callao, una de las paradas del Subte (Metro) de Buenos Aires. Pasamos por el Teatro Cervantes, la impresionante sede la compañía de Aguas Argentinas, las facultades de Economía y Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA), el Hospital Clínico y la Morgue, que ofrece visitas guiadas. Antes de llegar a la confluencia de la Avenida Raúl Scalabrini Ortiz, encontramos todos los outlets de las primeras marcas. Una de las cosas que me gustan de Buenos Aires es que los mall, los centros comerciales, están integrados en la ciudad. Sobre el plano, en un cuadrado perfectamente delimitado por la Avenida Córdoba y su paralela la Avenida Santa Fe; así como la Avenida Raúl Scalabrini Ortiz y la Avenida Dorrego se encuentra Palermo, el barrio de modadondetodoelmundoquierevivir, que a su vez se divide en Palermo Hollywood y Palermo Soho.






Pasear por Palermo Soho es como pasear por una adolescente Malasaña o Born. Lo que viene siendo que ambos barrios españoles tienen todavía mucho que aprender. Callejeamos, entramos en tiendecitas, salimos, nos dejamos la tarjeta dentro. Gracias a dios, Buenos Aires no tiene barrio gay. Sí ofrece muchos locales nocturnos (América, Sitges, Glam) y espacios diurnos (cualquiera de la Plaza Campaña del Desierto). Dicen los porteños que el café de Starbucks no es café. Entramos en uno, aunque no para tomar café. Dos amigos cuyos nombres no queremos mencionar, nos han inoculado una tradición / colección: tazas de Starbucks. Y claro, no podíamos marcharnos de Buenos Aires sin una con el obelisco de la Avenida 9 de Julio. Entramos en Otras Letras, la librería gay, y cotilleando, hallamos la conexión Paul Auster de este viaje: encontramos uno de los libros del amigo Ignacio. Después de dudar entre Mamarracha y Malasartes, elegimos el último para merendar. Y de merienda en cena y tiro porque me toca. Para la cena nos cambiamos de Palermo, nos vamos a Hollywood, donde hemos quedado con un amigo de Chamberí que hace dos años decidió instalarse en Buenos Aires y hubiera podido protagonizarEspañoles por el mundo. El lugar para cenar, Morelia, especialista en pizza a la parrilla. Podemos prometer y prometemos que la pizza elegida era el tamaño más pequeño de la carta: caprese y cuatro quesos y agua con gas a mansalva, que dicen que es muy digestiva.


3 comentarios:

JP dijo...

Vaya diciendo a su guía particular que busque un huequecito porque, los aquí presentes, quieren contratarle para un tour porteño. HEMOS DICHO

Pregunta absurda: ¿por qué todos los barrios/locales/discotecas/librerias/hoteles nombrados "Soho" están relacionados con gays?

Besos besos

PD: Lo de las tazas de Starbucks me parece una gran idea. Lo mismo me animo yo también. Ole!

María Victoria dijo...

A mi tambien me encanta el barrio, y como viene mi prima del exterior quería ver por donde llevarla a pasear.
Ya que estamos te quería preguntar si sabes si el lugar donde compraste esa pizza trabajan con servicio de delivery? me re tentó! jeje

José Luis dijo...

Victoria, muchas gracias por tu mensaje. El nombre del restaurante es Morella, pero no recuerdo si disponen de servicio de delivery. Un saludo desde España.