sábado, julio 23, 2011

Día 1. Llegada a Buenos Aires.

"Y diré las palabras que se dicen, y comeré las cosas que se comen, y soñaré las cosas que se sueñan, y sé muy bien que no estarás" Julio Cortázar

Confirmado, British Airways es la mejor compañía aérea del mundo. Volar a Buenos Aires desde Madrid haciendo escala en Londres quizá no parezca la manera más rápida de llegar a Argentina, pero sí ha sido una manera cómoda y económica. Ambos vuelos, Madrid-Londres y Londres-Buenos Aires, con puntualidad británica. El compañero de asiento del primer vuelo, un ejecutivo británico que de vuelta a Londres que entre la lectura y la música, optó por un gin tonic y una siesta. Los compañeros del segundo vuelo, una pareja argentina de la Patagonia, y la tripulante que se sentó frente a nosotros. Para las trece horas y media del vuelo Londres-Buenos Aires había planeado lecturas, visionado de capítulos de series y una pequeña siesta. Juan Pablo tenía razón en cuanto a que la pequeña siesta fue, gracias a Lexatín, de siete horas. Dos horas de cena y desayuno. Una hora de cotilleos varios con la tripulante de British Airways. Lo hice, lo reconozco, para que luego no me llamara la atención por los ejercicios de estiramientos que hice (media hora) con las medias de compresión preventivas de varices y trombos. Las tres horas restantes las dediqué a ver la película The Lincoln Lawyer, dos episodios de Friends y otros dos de Glee. Televisiones individuales con más de veinte canales, comida y bebida a mansalva, un kit de bienvenida y una tripulación muy amable han hecho que me haya enamorado de British Airways.





Confirmado, mi familia Argentina no quiere que pase hambre. Aunque el Aeropuerto de Buenos Aires se llama Ministro Pistarini, todo el mundo le llama Ezeiza, que es el municipio que se encuentra junto a él. Aterrizar a las siete de la mañana hora local ayuda a que, de golpe, te des cuenta que has llegado al invierno. Justo en ese momento, agradeces tener a mano el abrigo de invierno que has ido arrastrando desde el verano europeo. Llegas a casa y tu familia argentina te espera para desayunar con una bandeja de facturas (dulces): vigilantes, medias lunas, churros rellenos de dulce de leche, pañuelitos, rosquitas, panecillos de dulce, arrolladitos. El jet lag te obliga a acostarte (nunca digas en Argentina “echarte a dormir”) durante un par de horas. Te levantas y te espera un almuerzo en forma de un excelente asado argentino compuesto de vacío, chorizo, chinchulines, morcilla, asado de tira (costillas), costillitas de cerdo. Suena la Blackberry y es de nuevo el jet lag, que te insta a retirarte a la pieza (habitación). Sales de la cama, después de la segunda siesta, al tiempo que la cena sale del horno en forma de pizza casera (la masa también). ¿Qué haces después de pasar todo un día comiendo y durmiendo? Pues meterte en la cama para que el reloj biológico de tu cuerpo se acabe de adaptar a las latitudes porteñas. También para que tu estómago descanse del primer round y se mentalice (¿se puede mentalizar un estómago?) de los rounds que están por venir.

3 comentarios:

LG dijo...

Me alegro que ye hayas animado a escribir un blog de tu experiencia argentina. Agradecidos por tu fidelidad a "Nos vamos de viajazo", no nos perderemos una entrada. ¡Besos y disfrutad!

PD: Veo que "viajar" pronto será acepción de "comer"... ¿Qué nos pasará a todos?

JP dijo...

LG, apunta: próximo destino Buenos Aires (concretamente, hay que visitar a la familia argentina de José Luis).
Qué bien suena todo!!

Por cierto, en cuanto a las líneas aéreas, una amiga voló a NYC con British y le perdieron la maleta a la ida Y a la vuelta. ¿Casualidad? ¿sabotaje? Nunca lo sabremos

Un besazo para toda la familia argentina y a pasarlo genial!!

Anabel dijo...

Qué buen recibimiento!!!
Besos a tu familia argentina!