lunes, abril 11, 2011

Vente a Alemania, Pepe

Hola Lunes, en cualquier pueblo de la España rural, (parece que) nunca pasa nada. En uno de esos pueblos, hace cincuenta años, regresó Angelito desde Alemania. Lo hizo en un Mercedes narrando los éxitos laborales y las aventuras sexuales vividas en Centroeuropa. Su primo Pepe, ávido de aventuras y trabajo, decidió seguir sus pasos, creyendo en el “milagro alemán”. El motivo que me ha llevado a Alemania no es el “sueño alemán”, protagonista de la película dirigida por Pedro Lazaga en 1971, sueño en el que yo sí creo, sino el congreso anual de la Universidad de Leipzig “American Pornographies: Consumerism, Sensationalism, and Voyeurism in a Global Context”. Sí, un congreso sobre el porno. Que el encuentro académico, en el que han asistido más de diez países, haya sido patrocinado por el Gobierno de Estados Unidos y que el Cónsul en Leipzig lo inaugurara, pese a las presiones políticas republicanas, demuestra que las cosas, en Alemania, funcionan.


No voy a reiterar mi opinión sobre que Alemania sea un país que funcione. Y a partir de ahora, voy a dejar la opinión para dar paso a los datos. El Airbus 321 de Iberia, llamado Valle de Arán, vuelo IB3547 Berlin-Madrid, despegó del aeropuerto de Tegel con 18 horas de retraso. Durante la espera, la compañía incumplió su “Carta de Derechos de los Pasajeros”, no facilitando información veraz sobre las horas previstas del retraso. Tampoco proporcionó agua y alimentos durante la espera. Tampoco facilitó teléfono para las comunicaciones que, en caso de retraso, Iberia garantiza. El comandante, Juan Polo, afirmó en pleno vuelo: “Pónganse en nuestro lugar, somos también personas, que ayer deberíamos haber dormido en nuestra casa”. A día de hoy, Iberia no ha devuelto el importe del trayecto que sufrió más de cinco horas de retraso, tal como se comprometió en la “Carta de Derechos de los Pasajeros”. Vente a Alemania, Pepe, pero no sé si con Iberia. Feliz semana.


Ahora dale al play y vuelve a disfrutar del directo de la banda alemana The Whitest Boy Alive. Repetimos, y sin que sirva de precedente, banda y tema. La canción, 1517.

Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.

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