lunes, marzo 07, 2011

Metro de Madrid (des)informa

Hola Lunes, Gerry es un escritor fracasado que vive con su novia Helen. Mientras Helen trabaja como Relaciones Públicas fuera de casa y cuida de su novio dentro de casa para su novio cumpla su sueño, Gerry trabaja en casa, intentando escribir un libro. Entre párrafo y párrafo, Gerry se acuesta con Lydia, su ex, que es una jefa mala malísima de una empresa de comunicación. A partir de aquí, dos opciones. Opción A: Helen pilla a su novio en la cama con su ex el mismo día en el que le despiden. Afortunadamente, Helen conoce a otro chico, del que se enamora y consigue otro trabajo, en el que realmente es valorada. Opción B: Helen no pilla a su novio en la cama su ex el mismo día en el que le despiden. La vida para Gerry y Helen sigue igual. ¿De qué depende que Helen se dé cuenta que su novio le está siendo desleal? De que Helen no pierda el metro y espere a coger el siguiente. Gerry, Lydia y Helen son los protagonistas de la película Sliding Doors.


¿Te has parado a pensar qué pasaría si en lugar de coger un metro, tomas el siguiente? Retomo la película protagonizada por Gwyneth Paltrow de la que hablé hace dos años para preguntarme por las casualidades para, en esta ocasión, preguntarme por las cosas que suceden dentro de los vagones y a las puertas de los mismos. Cuando voy en metro, disfruto escuchando discusiones de pareja. Al parecer, hay gente que lo hace casa y prefiere hacerlo en público. Recuerdo una en la que él intentaba "acercarse" a ella dándole con la bolsa de la compra mientras ella cambiaba la mirada hacia otro lado. Recuerdo otra entre un hombre y una mujer de mediana edad hablando acarameladamente. Hombre: Entonces, esta noche, ¿te apetece venirte a casa también? Mujer: ¿Perdona? Es que no te oído, el médico me ha dicho que tengo cistitis en el oído. Aunque por los temas de ambas conversaciones, podríamos deducir que se produjeron en horario vespertino, no siempre es así.


Sobre otras cosas que suceden en el metro, en este caso el Metro de Madrid, es la medida del tiempo y la manera en la que se locutan los anuncios. En primer lugar, el tiempo. Cuando las pantallas del suburbano dicen que el próximo Metro llega en 1 minuto, después de comprobarlo empíricamente, en realidad quiere decir que llega entre 3 a 4 minutos. Más de ocho mil personas en Facebook forman parte del grupo “Metro de Madrid y yo no tenemos el mismo concepto de cuánto es 1 minuto”. En segundo lugar, las locuciones. No es lo mismo decir “Debido a las obras en Sol, responsabilidad del Ministerio de Fomento, la estación permanecerá cerrada…” que decir “Gracias a las mejoras en la estación de Ópera para convertirla en una de las más amplias y accesibles estaciones de la Red de Metro de Madrid”. En cualquier caso, me gustaría escuchar alguna vez los recordatorios “"Dejen salir antes de entrar" y “Entre el último en el vagón si quiere salir el primero”. Feliz semana.


Ahora dale al play y disfruta del directo de Dan Auerbach. El tema, "Goin' Home", que forma parte de la banda sonora de la película "Up in the Air".

Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.

1 comentario:

Anabel dijo...

No me gusta el Metro de Barcelona: hace muchísima calor, apesta a sudor y a orín, y lo paso fatal cuando tengo que agarrarme a la barra del vagón pensando en dónde ha metido la mano el que lo ha dejado libre.... puafff!!!