lunes, marzo 28, 2011

Valencia contamina

Hola Lunes, el gobierno de Estados Unidos encarga a un profesor de arqueología, obsesionado en conseguir reliquias históricas, la búsqueda del Arca de la Alianza en algún lugar de Sudamérica. Es 1936 y el no tan viejo profesor, se dispone a correr aventuras y desventuras con el objetivo de conseguirla. En ella se encuentran las Tablas de la Ley que recibió Moisés. Debido al poder absoluto que otorgan a quién la posea, según la leyenda, no sólo el profesor se lanza a la búsqueda del Arca, sino también los nazis. Éstos secuestran a Marion, novia del profesor, quien espeta a sus secuestradores: “No puedes hacerme esto, ¡soy Americana!” Lo que sí pueden hacer los americanos, tal como recrimina Toht al profesor, es no ir vestidos para cada ocasión. “Vosotros, los americanos, sois todos iguales”. Indiana Jones protagoniza la película Raiders of the Lost Ark, dirigida por Steven Spielberg en 1981, en la que por cierto se generan muchos residuos.


¿Cuánto contamina el AVE? Según El País, un pasajero en un viaje de Madrid a Sevilla, contamina 13,9 kilos de CO2 frente a los 61 kilos que contaminaría haciendo el mismo trayecto en avión. El (casi) recién inaugurado AVE Madrid-Valencia hace parada en Cuenca Fernando Zóbel, Requena y Utiel. La estación del AVE de Cuenca (55.000 habitantes y 35 licencias de taxi, 5 de las cuales están recién otorgadas) no tiene cafetería (ahorro de cafeína) y sus luces sólo se encienden cuando sale o llega un tren (ahorro energético). Llego a Valencia y no encuentro datos sobre la contaminación que generan las Fallas. Sí encuentro Sesame (tapas exóticas), Deja vu (cocina francesa de mercado), Susanwich, La Diabla, el Café de la Seu (ideal su agua de Valencia), el Café de Las Horas (cafés con alcohol y cócteles), y las discotecas Venial, Deseo 54. A todo esto, yo quería preguntarme cuánto contamina Hollywood al rodar películas de acción. Feliz semana.


Ahora dale al play y disfruta del tema principal de la banda sonora de la película japonesa Love Exposure.

Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.

lunes, marzo 21, 2011

En el paro

Hola Lunes, Santa y Jose viven en una ciudad gallega. Sólo viven, no trabajan. Están en el paro después de, años antes, ser despedidos de los astilleros donde trabajaban. No fueron los únicos en ser despedidos, les siguieron muchos compañeros en un proceso llamado reconversión industrial. Santa y Jose son dos de los ex trabajadores que protestaron desde la actividad sindical por los despidos masivos. En la actualidad, sobreviven desde el paro. Otro compañero del metal, Rico, regenta el bar que abrió con la indemnización del despido. En las vidas de Santa, Jose y Rico, da la impresión que nunca pasa. Tampoco por las calles de la ciudad que recorren todos los días, buscando sin éxito los pequeños placeres de la vida que les abstraiga de su vida cotidiana: la nada. Lo consiguen una vez a la semana, los lunes. Santa, Jose y Rico son tres de los protagonistas de Los Lunes al Sol, película dirigida de Fernando León de Aranoa y estrenada en 2002.


Que te despidan no siempre es una putada. Después de aprovechar el torrente otoñal de energía, y pensando en contrarrestar la escasa motivación en el trabajo, me alisté a mil y una actividades. Llegó enero y el torrente de actividades se incrementaba a la par que disminuía la motivación por el trabajo. Decidí, parafraseando a Pepo Scherman "cuando no quedan ganas ni sueños [...] hay que decir adiós sin miedo", solicitar un cambio de puesto arriesgándome a quedarme sin trabajo. Me reubican y espero destino definitivo con la ilusión de un diplomático a la espera de su primera embajada. Pasan dos meses, sigo a la espera. En una misma semana, recibo una oferta de la competencia que rechazo, la empresa para la que trabajaba anuncia beneficios netos de más de diez mil millones de euros, me despiden por recortes debido a la crisis y empiezo a trabajar en la empresa a la que había dicho no. "Lo que no me mata, me fortalece." Friedrich Nietzsche. Feliz semana.


Ahora dale al play y disfruta de la gastronómica canción Raksit Leila de la banda Mashrou' Leila.

Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.

lunes, marzo 14, 2011

¿A qué huelen tus manos?

Hola Lunes, Auggie es un hombre de mediana edad, propietario de una tienda de tabaco y revistas, en una esquina de Brooklyn. Siendo joven tuvo un rollo con Ruby, una rubia que, veinte años después de aquel encuentro le reclama la paternidad de una joven. Paul, escritor, es más joven que Auggie, cliente de su tienda y también vive en Brooklyn. Su mujer murió hace unos años, cuando estaban esperando a su primer hijo. Paul, que vaga despistado por las calles, es salvado por Rashid de un atropello. Rashid es un joven que ha abandonado la casa de su tía, con la que vive, en busca de su padre biológico Cyrus, que vive a las afueras de Nueva York. Cyrus es el dueño de una gasolinera y taller mecánico donde no para nadie. La afición a la fotografía de Auggie, lo difícil que le resulta escribir a Paul desde la muerte de su mujer y las mentiras de Rashid para conocer a su padre protagonizan la película, con formato de novela, Smoke (1995), dirigida por Paul Auster.


Otro de los protagonistas de la película Smoke es, precisamente, el humo, la cultura del tabaco y las historias y los pequeños negocios en torno a él. Que el tabaco protagonice una película estadounidense, mola. Que Auggie llame a sus clientes del “estanco” por sus nombres de pila, también mola. Que al final de la película Auggie nos explique un cuento de Navidad protagonizado por él mismo, es alucinante. Que al comienzo de la cinta Paul nos cuente cómo se pesa el humo, mola más. Que Auggie utilice su afición a la fotografía para, todos los días, a la misma hora, y desde el mismo sitio, fotografiar el exterior de la entrada de su tienda, como él mismo dice, “es el trabajo de mi vida”. Que Paul (Auster) utilice la escena en la que Auggie le enseña a Paul (Benjamin) las fotografías hechas a su tienda es un himno al ritmo lento y pausado de la vida. Que existiera un sistema para que las películas olieran y Smoke lo hiciera a humo, hubiera sido ya lo más.


Y hablando de olores y de realidad, y no de ficción, recuerdo una observación hecha hace unos meses ante lo visto en un baño de la oficina. Los protagonistas, varios de mis compañeros de trabajo. Observación que compartí en Facebook: “No sé que me desconcierta más: los hombres que no se lavan las manos después de ir al servicio, los que se las lavan antes y después o los que sólo se las lavan antes de ir”. Más allá de lo que puedan oler las manos después de evacuar líquidos o sólidos, leo en El Mundo que “lavarse las manos después de ir al baño evitaría el 39% de las infecciones alimentarias”. Al margen de la esfera privada – no lavártelas en casa – nos reímos cuando vamos al baño de un bar en Estados Unidos y vemos el cartel que les recuerda a los empleados que deben lavarse las manos antes de volver a su puesto de trabajo, ya sea teclear en un ordenador, servir el pan en una tienda o preparar una hamburguesa en el McDonalds. Feliz semana.


Ahora dale al play, levántante y sigue los pasos del Saké Dance. La banda, Jupiter.

Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.

lunes, marzo 07, 2011

Metro de Madrid (des)informa

Hola Lunes, Gerry es un escritor fracasado que vive con su novia Helen. Mientras Helen trabaja como Relaciones Públicas fuera de casa y cuida de su novio dentro de casa para su novio cumpla su sueño, Gerry trabaja en casa, intentando escribir un libro. Entre párrafo y párrafo, Gerry se acuesta con Lydia, su ex, que es una jefa mala malísima de una empresa de comunicación. A partir de aquí, dos opciones. Opción A: Helen pilla a su novio en la cama con su ex el mismo día en el que le despiden. Afortunadamente, Helen conoce a otro chico, del que se enamora y consigue otro trabajo, en el que realmente es valorada. Opción B: Helen no pilla a su novio en la cama su ex el mismo día en el que le despiden. La vida para Gerry y Helen sigue igual. ¿De qué depende que Helen se dé cuenta que su novio le está siendo desleal? De que Helen no pierda el metro y espere a coger el siguiente. Gerry, Lydia y Helen son los protagonistas de la película Sliding Doors.


¿Te has parado a pensar qué pasaría si en lugar de coger un metro, tomas el siguiente? Retomo la película protagonizada por Gwyneth Paltrow de la que hablé hace dos años para preguntarme por las casualidades para, en esta ocasión, preguntarme por las cosas que suceden dentro de los vagones y a las puertas de los mismos. Cuando voy en metro, disfruto escuchando discusiones de pareja. Al parecer, hay gente que lo hace casa y prefiere hacerlo en público. Recuerdo una en la que él intentaba "acercarse" a ella dándole con la bolsa de la compra mientras ella cambiaba la mirada hacia otro lado. Recuerdo otra entre un hombre y una mujer de mediana edad hablando acarameladamente. Hombre: Entonces, esta noche, ¿te apetece venirte a casa también? Mujer: ¿Perdona? Es que no te oído, el médico me ha dicho que tengo cistitis en el oído. Aunque por los temas de ambas conversaciones, podríamos deducir que se produjeron en horario vespertino, no siempre es así.


Sobre otras cosas que suceden en el metro, en este caso el Metro de Madrid, es la medida del tiempo y la manera en la que se locutan los anuncios. En primer lugar, el tiempo. Cuando las pantallas del suburbano dicen que el próximo Metro llega en 1 minuto, después de comprobarlo empíricamente, en realidad quiere decir que llega entre 3 a 4 minutos. Más de ocho mil personas en Facebook forman parte del grupo “Metro de Madrid y yo no tenemos el mismo concepto de cuánto es 1 minuto”. En segundo lugar, las locuciones. No es lo mismo decir “Debido a las obras en Sol, responsabilidad del Ministerio de Fomento, la estación permanecerá cerrada…” que decir “Gracias a las mejoras en la estación de Ópera para convertirla en una de las más amplias y accesibles estaciones de la Red de Metro de Madrid”. En cualquier caso, me gustaría escuchar alguna vez los recordatorios “"Dejen salir antes de entrar" y “Entre el último en el vagón si quiere salir el primero”. Feliz semana.


Ahora dale al play y disfruta del directo de Dan Auerbach. El tema, "Goin' Home", que forma parte de la banda sonora de la película "Up in the Air".

Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.