lunes, febrero 21, 2011

¡Viajeros al tren!

Hola Lunes, Guy y Bruno son dos desconocidos que coinciden en el mismo vagón de un tren. Guy es un tenista profesional y Bruno aparenta ser un admirador del deportista. Bruno, que conoce la vida privada de Guy gracias a la prensa, le propone al tenista un intercambio. Bruno se ofrece como asesino de la mujer de Guy, quien le niega el divorcio para que pueda casarse con su nueva novia, a cambio de que Bruno asesine al padre de Guy para que éste herede la fortuna familiar. Intercambiando las víctimas, la impunidad – asegura Guy – está asegurada. La conversación en el vagón, que transcurre entre risas, es interpretada de muy distinta manera por cada uno de los dos desconocidos: uno se lo toma en serio y promete cumplir su parte, mientras el otro cree que su interlocutor está bromeando. La historia es la trama principal de la novela “Extraños en un tren” de Patricia Highsmith, que fue llevada al cine en 1951 por Alfred Hitchcock bajo el mismo título.


La primera vez que utilicé Facebook Mobile fue para decir “José Ramos está subiendo a un AVE”. Un viaje en tren da para mucho – antes en Talgo más que ahora en el AVE – además de para conocer a extraños: Mujeres de Negocios; Peregrinos del Camino de Santiago; Bocadillos de Lomo Plancha con el Uniforme de la Policía Nacional de Paisano; Congresistas a una Blackberry pegados; Modernos de El Fabuloso disfrazados de Consultor; Compañeros de Trabajo acordando estrategias para la reunión del día; Chulazos que, al no estar acostumbrados a madrugar, duermen en el tren de las 07:30 de la mañana. La primera vez que me subí a un tren – que recuerde al menos – fue un Talgo Lleida – Madrid. O lo que es lo mismo, “Cinco horas con Renfe.” No sólo ha cambiado la tecnología ferroviaria. También los extraños que conocías en un tren: Hombres de Negocios; Abuelas dispuestas a compartir el contenido de su tartera; Pre-Gafapastas leyendo a Kierkegaard.


Dicen algunos amigos que, del catálogo de seres y estares que se suben a un tren, quien escribe estas líneas es el ser al que le encanta liarla más parda. Ni confirmo ni desmiento. El tren es igual de contradictorio que el ser humano, quizá por ser un producto suyo. Éste ha conseguido trasplantar órganos de un cuerpo a otro, ha conseguido llegar a la luna, ha conseguido congelar células madre para la curación de enfermedades. Sin embargo, no es capaz de diseñar un mecanismo para que uno de los ejes de un AVE no se congele cuando la temperatura baja de 0 grados. Es decir, casi una hora adicional de viaje de vuelta de Valladolid, hace casi dos años. Durante esa hora de regalo, me limité a leer y a estar calladito, a no liarla parda. No pude evitar recordar lo escuchado a un extraño de unos treinta y tantos en un bar de ambiente que, al compartirla en Facebook, la lié parda: "cuántos más maricones haya mejor, así nos tocan más tías al resto". Feliz semana.


Ahora dale al play y disfruta del tema principal de la película Stella. Tanto la película como la canción La Chanson de Stella son dos pequeñas joyas. La banda es Nous Deux the Band.

Hasta el próximo lunes, si la vida lo permite.

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