lunes, diciembre 27, 2010

En el camino

Amar y Luna forman una pareja heterosexual urbana de treinta y pocos. Viven en un ático de Sarajevo. Él trabaja en el Aeropuerto. Ella trabaja como tripulante de cabina de pasajeros de una compañía croata. Tanto a Amar como a Luna les gusta la noche, el alcohol y quieren tener un hijo biológico. Para conseguir tenerlo, el médico le prohíbe a Amar el alcohol y el tabaco. Amar no sólo no deja de fumar ni de beber sino que es despedido de su trabajo por al alcohol. Amar y Luna – más ella que él – se esfuerzan en superar los contratiempos encontrados en el camino para poder recomponer su relación. Amar se cruza con una estricta comunidad musulmana. O la comunidad se cruza con él. Como consecuencia, deja el alcohol y el tabaco, al tiempo que tambalea su relación con Luna, ahora embarazada de Amar. La historia de la pareja protagonizan la película “En el camino”, dirigida por Jasmila Žbanić, presentada en el Festival de Berlín de 2010.



“Thinking about the idea of driving next year all Route 66 through.” (Pensando sobre la idea de hacer al volante toda la Ruta 66 el próximo año). Con ese estado de ánimo me levanté el pasado cuatro de octubre. Y lo compartí en Facebook. Y Álvaro, Chris, José Manuel, Lourdes, Marisabel, Eva, Laura, Juan Pablo, Minna, Gabriel, Ester y Verónica les pareció una buena idea y dijeron “¡Me apunto”. La Ruta 66 no es tan sólo los 3.620 kilómetros que separan Chicago de Los Angeles: atraviesa ocho estados, pueblos fantasmas, pasa por Bagdad Café, bordea el Grand Canyon. Pese a la soledad de muchos de los kilómetros de la Ruta 66, está llena de historias y de Historia. El Máster de Estudios Norteamericanos que estoy realizando es una excelente motivación para planificar la Ruta 66 para el próximo verano. Claro, que yo solo ni puedo ni me apetece hacerla. A ver si entre los lanzados de octubre o los que lean estas líneas, hay alguien que de verdad se anima.


“Nadie dijo que fuera fácil compaginar días de intensa actividad laboral con el aumento de tareas cotidianas típico de estas fechas. Aguante, que la recompensa está más cerca de lo que imagina. Por eso es importante que nada se interponga en su camino final hacia metas más ambiciosas”. Predicción de Horóscopo para los que somos Leo. Acaba un año, empieza otro y las páginas de las revistas dedicadas al horóscopo para el 2011 acaban siendo las más manoseadas. Al margen de las predicciones más o menos acertadas de los horóscopos, al igual que a la pareja protagonista de “En el camino”, recorreré los kilómetros del año 2011 lo mejor que sepa, sortearé las piedras que me encuentre en el camino, me enfrentaré a los problemas, trabajaré duro para conseguir algunas cosas, renunciaré a otras para alcanzar mis objetivos, afrontaré lo que venga, y me enfrentaré a mí mismo. Todo eso lo haré solo. Lo que no me gustaría recorrer solo son los kilómetros de la Ruta 66.

[Nota: No voy a explicar cómo ha pasado, pero he perdido todos los números de teléfono de la agenda del móvil. Si quieres que vuelva a tener tu número, por favor, envíamelo vía un correo electrónico.]

Ahora dale al play y disfruta de una de las más divertidas Marcha Radetzky del Concierto de Año Nuevo. Fue la dirigida en 2009 por Daniel Barenboim.




Feliz 2011 y hasta el próximo lunes.

lunes, diciembre 20, 2010

Presentismo Laboral

David se enamora de Natalie, un miembro de su equipo, segundos después de incorporarse a su nuevo puesto. Jamie es un escritor que escapa desde Londres, ciudad en la que vive, al sur de Francia con el objetivo de recuperarse de una ruptura sentimental, y lo consigue enamorándose de una mujer. Karen y Harry están casados y, aparentemente, son una pareja feliz. Daniel sigue enamorado de su mujer, quien acaba de fallecer. Su hijo Sam cree estar enamorado de la chica más ‘in’ de su colegio. Sarah es una ejecutiva agresiva que lleva tiempo enamorada de un compañero de trabajo. Juliet se casa con el hombre del que está enamorada al tiempo que el mejor amigo de su marido está enamorado de ella. Billy Mack es un cantante de rock desmemoriado que pone música a la vida de las muy distintas ocho parejas que protagonizan una de las comedias realistas londinenses que visito todos los años por esta época y que, año tras año, me gusta más: Love Actually.


Herramientas tecnológicas del trabajo. Dos ordenadores, un portátil y uno de sobremesa: un usuario y una contraseña diferente para cada uno. El sistema te obliga a cambiarla periódicamente y no te permite utilizar contraseñas anteriores. Tres cuentas de correo electrónico de trabajo: un usuario y dos contraseñas diferentes para cada una. Una para acceder via Outlook o Lotus y otra para acceder via Web. Ambas no pueden ser las mismas y se deben cambiar periódicamente. Tampoco pueden repetirse con ninguna contraseña utilizada anteriormente. Más herramientas, de las que no me permiten cambiar ni usuario ni contraseña. Red Social Corporativa: un usuario y una contraseña. La VPN: un usuario y una contraseña. Plataforma de formación on line de la empresa: un usuario y una contraseña. Conexión de Internet 3G del portátil del trabajo: una contraseña. Blackberry del trabajo: una contraseña. Teléfono móvil backup del trabajo: una contraseña. Y mi móvil personal.



Algunas de las historias de amor y sexo de Love Actually - ¿he dicho que es una de las comedias realistas británicas que cada año me gusta más? - ocurren entre compañeros de trabajo, empezando en despachos u oficinas. A lo largo de las largas jornadas de trabajo que cada uno pasamos en nuestras oficinas llevamos a cabo múltiples tareas laborales o relacionadas con nuestro puesto, además de trabajar. A saber: cambiar las contraseñas de acceso a aplicaciones; entablar relaciones sociales con las personas con las que pasamos más tiempo que con nuestra familia; intercambiar palabras o expresiones con nuestros compañeros de trabajo que sólo tienen sentido con ellos. En países como España – aunque no sólo, en los que el problema del presentismo laboral es mayor que el absentismo, también está la tarea de ligar con algún con algún jefe o subordinado. Tal como arranca Love Actually, el amor, en realidad, está en todas partes.


Ahora dale al play y disfruta de la voz en directo de Dido y su tema “Here With Me”, incluido en la banda sonora de Love Actually.

Feliz Navidad y hasta el próximo lunes.

lunes, diciembre 13, 2010

Samy

De entre todos los perros que he conocido a lo largo de mis trece años de vida, he sido la única perra pastor catalán que ha comido jamón de bellota. Estos caprichos no te los puedes permitir en casa de los humanos con los que convives todos los días – la comida está siempre a buen recaudo – sino en casa de los que te cuidan algunos fines de semana. Fue en casa de los padrinets donde, después del jamón, me quité el salado de la boca con una caja de bombones. Sí, lo reconozco, comer ha sido una de mis debilidades. Llegada la hora, los humanos se sentaban alrededor de la mesa. Entonces yo, comensal por comensal, me sentaba al lado y acariciaba el regazo con una de las patas delanteras. Oía “No, Samy”, y me dirigía al siguiente comensal. Y así hasta conseguir que alguno de los humanos me diera a probar algo de lo que estaba encima de la mesa. Lo sé, he sido una cabezota con la comida, pero siempre he pedido las cosas muy educadamente.


No sólo de comer viven los perros, también nos gustan las aventuras. De mi vida de perra callejera, no voy a desvelar ninguna de mis aventuras. Además de perra, también he sido toda una señora. Desde que dejé la calle, me he bañado en el Mediterráneo; he correteado por ciudades y pueblos; he conocido el Pirineo de Huesca, el de Girona y el de Lleida; he chapoteado en charcos y lagos; he adorado el agua. Al Mediterráneo iba con mi primo Roko, un ‘Madrileño por el mundo’ con patas muy largas que siempre quería olerme el culo. También iba con Pitufo, mi primo catalán, un pequeño gruñón marrón de patas cortas. Con ambos he callejeado por ciudades grandes y pequeñas. En el Pirineo de Girona me encontraba, año tras año, a mis amigas Betty y Muxu. Lo sé, he sido una perra viajera, pero todos esos kilómetros no los hice sola, me acompañaban humanos: Joan, Anabel, Jordi, Mekdes, Conxita, Joan Carles, Isabel, José Luis, Pilar, Josep Maria, Mari Carmen.



Y hablando de humanos, siempre me fascinó la perspectiva que tienen ante la vida. Los humanos se pasan la vida queriendo ser otra cosa, mientras nosotros los perros sabemos desde que nacemos que somos perros. ¡Y estamos encantados de serlo! El problema está en que los humanos sólo pueden tener una perspectiva ante la vida, la humana. La perspectiva que tenemos los perros es mucho más rica. Mi vida perruna ha sido la mejor prueba de lo que decía la abuela de Anabel – y repetía ella casi cada día: “En una vida hay muchas vidas”. Anabel me ayudó a que contara todas mis vidas en un blog. También me ayudó a relacionarme por igual con niños y con libros – es lo que tiene haber vivido con una bibliotecaria madre de familia. También me ha ayudado a morir, que también es parte de la vida. En una ocasión leí un verso de Lorca en un libro que Anabel dejó abierto: “Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir”.


Llegué a la vida en el otoño de 1997 y, como dicen los americanos, “me pusieron a dormir” el pasado sábado 11 de diciembre de 2010.

Ahora dale al play y escucha la música de Michel Camilo. El tema, “And Sammy walked in”.

Hasta el próximo lunes.