lunes, noviembre 29, 2010

A veces oigo voces

Pepa e Iván son actores. También son pareja, aunque Iván rompe con Pepa para marcharse de viaje con otra mujer. Iván le deja a Pepa un mensaje en el contestador pidiéndole que meta todas sus cosas en una maleta. Pepa le deja otro mensaje porque necesita contarle algo muy importante antes de que se vaya. Pepa pone en alquiler el ático en el que vivía con Iván. Por la enorme terraza del piso empiezan a desfilar una serie de personajes: Lucía, la ex mujer de Iván; Carlos, el hijo de Lucía e Iván; Marisa, la novia de Carlos; Candela, la amiga de Pepa. Las historias del resto de personajes de “Mujeres al borde de un ataque de nervios” no llegan a subir al ático de la calle Montalbán; Chus, la portera del inmueble que es Testigo de Jehová; Paulina, la actual pareja de Iván que; la recepcionista de la productora donde trabajan Pepa e Iván, quién utiliza la megafonía para, entre otras cosas, anunciar “Por favor, quien haya pedido un radio taxi que acuda a centralita, por favor.”


“Se recuerda que en cumplimiento de la legalidad vigente, está totalmente prohibido fumar en todo el edificio. Y ya por sentido común, si lo hacen, no tiren la colilla encendida en la papelera del baño de señoras de la segunda planta.” "El propietario del vehículo Volvo matrícula cuatro cinco seis siete Delta Eco Gamma, por favor, acuda a cerrar las ventanillas, que está pasando el camión del Ayuntamiento del baldeo de calles y se le va a mojar el interior." “Se recuerda a todo el personal que quiera pasar el reconocimiento ginecológico, debe acudir al puesto de María Fernández.” “Fernando, lleva la carretilla a seguridad.” “Se comunica que la reunión prevista para las 13:00 horas en la sala de videoconferencia se va a celebrar en el segundo almacén del sótano, el que está detrás de la báscula.” "Se comunica que se han extraviado unas tijeras de electricista de color amarillo dentro de una funda roja." “¿Hola?... Jajaja… Emilio, pásate por seguridad… jajaja…”



Todos los textos entrecomillados del párrafo anterior son locuciones reales escuchadas por la megafonía del edificio en el que trabajo. La realidad de lo que sucede en mi oficina supera la ficción de cualquier película de Almodóvar. La paradoja, también real, el hecho de que el Área de Modernización Tecnológica donde trabajo está ubicada en un edificio que sigue intacto desde que se construyó en la década de los setenta y en el que no existe una recepción con centralita telefónica que gestione las llamadas de las seiscientas personas que trabajamos en él. En lugar de una centralita, la megafonía. La hilaridad al escuchar dichos mensajes durante los primeros días, ha dado paso a la actual indiferencia. Esto no quiere decir que haya dejado de tomar nota de todo lo que escucho a través de los altavoces de la oficina ni que los “locutores” hayan dejado de inspirarme para escribir otros relatos o para la creación de algunos personajes de ficción.


Ahora dale al play y disfruta de los Alemanes Fertig, Los! y su tema Wenn du mich brauchst.

Hasta el próximo lunes.

No hay comentarios: