lunes, noviembre 08, 2010

¿Cómo va lo mío?

Maurice Castle, un agente del servicio secreto británico, vive con su familia a las afueras de Londres. Su mujer Sarah, su hijo Sam y el bull dog Buller. Maurice conoció a Sarah, su mujer, en Sudáfrica durante el tiempo en el que estuvo destinado por el Mi5. En la actualidad, años después de volver de Sudáfrica, comparte tareas del servicio secreto con Arthur Davis, un joven soltero que, por el tipo de vida que lleva, levanta constantemente sospechas del servicio secreto. Tanto Castle como Davis saben que les están investigando: ambos son sospechosos de ser agentes dobles. En todas las reuniones con el Coronel Daintry, los dos se preguntan cuál será su próxima misión. Y el Coronel, quien sabe que uno de los dos es un agente doble que vende información a Rusia, elimina a uno de ellos creyendo que es el traidor. La historia de espías en baja forma y de agentes dobles, fue llevada al cine en 1980 por Otto Preminger a partir de la novela de Graham Greene.



“Los padres de Marta del Castillo piden justicia para el asesino de su hija. Creen que para una sentencia justa, el juicio debe ser con jurado popular: ésa es su principal reivindicación. Los padres de uno de los dos gays asesinados en Vigo piden justicia para el asesino de su hijo. Creen que para una sentencia justa, el juicio debe ser con jurado profesional: ésa es su principal reivindicación.” Las palabras de la amiga Elena surgen a partir de la noticia sobre la repetición del Juicio contra el asesino confeso de una pareja gay en Vigo. En el primer juicio, el asesino quedó absuelto por un Jurado Popular debido al “miedo insuperable” a ser violado por las dos victimas. Tal como señala la primera sentencia, “tras las 57 puñaladas, se duchó, llenó una maleta con pertenencias de las víctimas e incendió la casa”. Recuerdo ahora las palabras de Don Quijote: “amigo Sancho, con las mismas leyes, con los mismos recursos, unos juzgados funcionan y otros no.”



Además de agentes del servicio secreto y Jueces, en la Administración Pública trabajan empleados públicos de muy diversos perfiles. Desde el administrativo que nos informa en el mostrador de la entrada de cualquier centro de salud, hasta el cirujano que nos trasplanta un órgano vital en un hospital, pasando por el maestro o el profesor de nuestros hijos. Creo firmemente en la labor del empleado público, lo que debe traducirse en un reconocimiento social y económico para que la ciudadanía disponga de una Administración Pública de calidad. En ella también trabajan personas para convertirla en Administración Electrónica, más accesible para la ciudadanía. Ya sea presencial o electrónicamente, la pregunta que siempre le hacemos a la persona que nos atiende es “¿Cómo va lo mío?”. Me pregunto si incluir literalmente dicha pregunta en uno de los enlaces del Ministerio de Justicia hace la Administración Pública más próxima a la ciudadanía.


Ahora dale al play y disfruta del directo de Arcade Fire y su tema “We Used To Wait”

Hasta el próximo lunes.

No hay comentarios: