lunes, octubre 04, 2010

¡Quéjate, coño!

El Fondo del Estanque es el nombre de la escuela y centro de menores donde, a mediados del siglo XX, conviven el pequeño huérfano Pépinot – quien cree que su padre vendrá a buscarle un sábado – Pierre – un niño de voz y rostro dulces– y Le Querrec – el más revoltoso de todo el centro. El frustrado compositor de música Mathieu llega a El Fondo del Parque para trabajar como vigilante nocturno. Mathieu, frente a la ley “acción-reacción” impuesta por el director del centro Rachin, intenta disciplinar a los niños mediante la creación de un coro. El vigilante nocturno utiliza la música como ingrediente para unir a todos los niños. Desde el peligroso Mondain hasta Pierre, el más dulce de todos. La evolución personal de cada uno de los personajes – desde los niños internados hasta los adultos que trabajan en el colegio – a través del coro es el argumento de la película “Les Choristes” – “Los niños del coro” – estrenada en el año 2004.


Hay muchas maneras de pasar de la niñez a la adolescencia. Y hay tantos otros recuerdos de ese momento vital. No siempre coinciden. Yo tengo dos recuerdos. El primero. En la recta final de los ochenta, la mayoría de los garajes particulares no estaban en los sótanos de los edificios. Había que andar un rato para llegar hasta el garaje. Unas semanas después de la muerte de mi padre, fui hasta el garaje donde mi padre aparcaba el Seat 124 verde que, mi padre al volante, nos llevaba al pueblo en verano. Fui a vaciarlo, a meter en una bolsa los tapetes de ganchillo hechos por mi abuela, a guardar en una caja todo lo que tenía en el maletero y en la guantera, a desatornillar la matrícula trasera y llevármela a casa. Era sábado. El segundo recuerdo. Mi voz pasó de sonar como la del dulce Pierre a la de Constantino Romero. En un intento de educar la voz y hacer algo útil con ella, me apunté a un coro del que, por la disparidad de mi cuerpo y mi timbre de voz, me invitaron a marcharme.


La reclamación o la queja tienen dos interpretaciones. Una, que la persona que la realiza sólo tiene ganas de molestar. Dos, que quien lo hace quiere que la sociedad en la que vive sea mejor. Quien escribe, forma parte del segundo grupo. Además de muy barata, la crítica – siempre constructiva – ayuda a quien la formula a desahogarse y a estructurar en su mente lo que le ha sucedido. Además, ayuda al resto de la sociedad a mejorar. Con ese espíritu, los fineses – o finlandeses – Tellervo Kalleinen y Oliver Kochta-Kalleinen fundaron en 2005 el primer Coro de Quejas del mundo. Poner música a una queja puede no sonar muy musical, pero la iniciativa finlandesa ha generado la creación de diferentes Coros de Quejas por todo el mundo. El último de los Coros que forman parte de esta red internacional, es también el primero que canta en español. Es el Coro de Quejas de Sevilla, que tiene su primera actuación el próximo 17 de octubre en la Alameda de Hércules.


Ahora dale al play y disfruta de una de las actuaciones del Coro de Quejas de Helsinki, el primero del mundo.

Hasta el próximo lunes.

1 comentario:

Marisabel dijo...

Gracias guapooo! Entre GENTE y La Blogola, me hace mucha más ilusión salir aquí, dónde va a parar!