lunes, junio 14, 2010

Perder la cabeza


Realidad. “Más de 150 desafíos mentales que te harán perder la cabeza y pasarlo en grande” sentencia el anuncio del Profesor Layton y la Caja de Pandora para Nintendo DS protagonizado por la actriz Amparo Baró, el director Fernando Colomo y el compañero de curso de radio Alejandro Casas. El diccionario de la RAE define la expresión “perder la cabeza” como “faltar u ofuscarse la razón o el juicio por algún accidente.” Existen muchas formas de perder la cabeza. Puedes perderla físicamente – que se separe de tu cuerpo, tal como le sucedió a Ana Bolena. Puedes perder la cabeza y la memoria y no acordarte de qué hiciste ayer. Puedes perder la cabeza por un chico, una chica o ambos y ofuscarte. En estos casos, perder la cabeza implica también perder el juicio. Enrique Bunbury, Andrés Calamaro y José Luis Rodríguez “El Puma” han cantado a perder la cabeza por amor. Recuerdo las ocasiones en las que he perdido la cabeza por amor. ¿Las recuerdas tú?



Ficción. Mi nombre es Mario y he conocido a un chulazo. Fue ayer, en la boda de mi amiga Carol. Ahora duerme, junto a mí, mientras yo escribo estas líneas. Hay gente que guarda cajas debajo de la cama. Otros guardan la alfombra. Hay gente que no tiene nada debajo de la cama. Yo guardo un mini portátil para aprovechar las noches de insomnio. Levanto la sábana y repaso visualmente el cuerpazo que tiene John. Qué bien queda mi cama con este chulazo encima, pienso. En las bodas al aire libre, ceremonia civil incluida, es más difícil cuchichear. Nadie espera que hables en voz baja en un espacio abierto, por lo que todos sospechan de quien lo hace. Esperé al momento canapé, también al aire libre, para acercarme sin tapujos a John, el primo de la novia. John, profesor de Universidad, fue capitán del equipo de baloncesto del instituto y la universidad. Carol me advirtió: “Perderás la cabeza en cuanto le veas.” Perderla por amor quizá sí, pero ¿por un cuerpazo?



Realidad. Uno de los ejercicios básicos para ejercitar la cabeza y la memoria es, justo antes de dormir y una vez metido en la cama, repasar mentalmente todo aquello que has hecho durante el día. “Hoy he desayunado sólo un té; eran las 8 de la mañana cuando salía de casa; me ha llamado mi hermana a la oficina; he comido pasta con mi jefa; a media tarde me ha escrito un mensaje Pedro, el chico que conocí el fin de semana; he paseado a Roko con María José; he cenado cereales; he visto un episodio de Las Chicas de Oro; me he metido en la cama a las once.” Ya lo dice Amparó Baró en uno de los anuncios de la Nintendo: “Es que hay que pensar, que luego todo sale.” Repasaré mentalmente cómo conocí a Pedro. A punto de acabar el primer gin tonic en Maluca – uno de los mejores gin tonic de Madrid – me lanzo a hablar con el rubio. “Es que hay que pensar” pensé cuando recordé que el tío con el que me estaba acostando, ya me había acostado previamente con él.


Ahora dale al play y disfruta de la voz de Benjamin Biolay. El tema, Rendez vous qui sait, incluido en el álbum Trash yéyé.

Hasta el próximo lunes.

1 comentario:

marisabel dijo...

puestos a perder, se pierden tantas cosas a lo largo de la vida: la inocencia, la virginidad,la empatía, las llaves...