lunes, abril 12, 2010

Fuerteventura, o el síndrome de insularidad

En V.O.

Regreso a la isla majorera diez años después de bajarme de las plataformas y del escenario. Los motivos vuelven a ser laborales, si bien en esta ocasión es para participar en unas jornadas de trabajo sobre administración electrónica. Me espera un coche de alquiler – siempre me ha fascinado el mundo de los coches de alquiler – y el complejo hotelero Playitas Grand Resort. El lugar donde me hospedo, hecho por y para alemanes, alberga la única piscina olímpica de la isla. El cartel de “completo” cuelga en el Hotel, lleno de deportistas alemanes, que llegan a Fuerteventura en busca de concentración para sus entrenamientos. Las Jornadas se desarrollan en el mismo hotel donde me alojo. Llego a la sala reservada para el congreso y la música que recibe a los participantes es una de mis canciones favoritas en la versión que más me gusta. My Favorite Things, escrita en 1959 para el musical “The Sound of Music”. La version que suena, la de John Coltrane. El Patronato de Turismo de Fuerteventura anuncia la isla en uno de sus folletos como “La playa de Canarias”. Las playas de Fuerteventura es una de mis cosas favoritas de la isla. Otra, cambiarte de ropa en el parking del aeropuerto, al aire libre, ropa interior incluida.



Comer, comprar y caminar, todo es empezar.

Detrás de un Grand Resort siempre hay un pequeño pueblo pesquero. En el caso de Las Playitas, el pueblo conserva absolutamente el encanto del pequeño pueblo. Alojarte en un Resort tiene ventajas e inconvenientes. Una de las ventajas, tener acceso directo a la playa. Uno de los inconvenientes, correr el riesgo de no salir del Resort para nada. Recorro, volante en mano, la carretera FV2, disfrutando de paisajes que invitan a tomar alguno de los caminos que llevan a las playas. Pasear en Fuerteventura se hace, exclusivamente, en las playas o en zonas comerciales. Camino por la playa de las Playitas, de arena negra, una de las pocas en la isla majorera. Té rojo en el Café Central de Gran Tarajal. Es Febrero, aunque Fuerteventura te permite darte un baño en el Atlántico, independientemente de la época del año en la que la visites. Largo paseo por la playa de Jandía que se convierte en un viaje en el tiempo. Variedad de quesos majoreros con confitura de tomate, papas con mojo picón y arroz caldoso en La Gaviota, en pleno paseo marítimo de Morro Jable, que no Jandía. Fuerteventura fue tierra de destierro cultural y político. El libro que me llevo de la isla es la última obra de Jordi Gracia, “A la intemperie. Exilio y cultura en España”.



Cómo llegar.

Aterrizo en el Aeropuerto de Puerto del Rosario a bordo de un avión de easyJet. Una de las imágenes que más me sorprendieron hace diez años de Fuerteventura fue el aeropuerto lleno de aviones de compañías extranjeras, cual aeropuerto internacional de cualquier capital europea, junto al único avión de compañía española que volaba a diario a la isla. En la actualidad, no sólo Iberia te puede llevar a Fuerteventura en tres horas desde la península. Si dispones de tres días y de biodramina, también puedes llegar desde la península a la isla en barco. Desde el resto de islas, via Trasmediterránea y Binter. La opción más atrevida para llegar es, en plenos carnavales, utilizando un ACHIPENCO (Artilugio Carnavalero Hidrodinámico Impulsado Por Energía No Contaminante Obviamente). Cómo llegar a Fuerteventura, en cualquier caso, no es un problema. Existen muchas y muy diversas posibilidades de llegar a la isla. El problema es encontrar motivos para salir de ella y no instalarse en Fuerteventura. Despego, de regreso a Madrid, por los pelos. Que casi perdiera el avión de vuelta a la península no fue el primer síntoma del Síndrome de Insularidad, sino pura casualidad.


Ahora dale al play y disfruta del directo del musical “Priscilla Queen of the Desert” en Londres. El combinado de canciones del musical incluye “Finally” de CeCe Peniston, uno de los temas que más disfrutaba encima del escenario como La Despecho de San Francisco.

Hasta el próximo lunes.

3 comentarios:

nymm dijo...

Ay, que suerte! Un hotel llenito para ti de deportistas alemanes, tan grandes, tan fuertes, tan alemanes....

Carmen dijo...

Me ha gustado La Blogola viajera de hoy, me ha traído grandes recuerdos de este mi sitio prefereido sin duda para evadirme.... lo echo de menos...

Juan Pablo Van de Kamp dijo...

Ay qué envidia de Blogola Viajera, Callejera, Perdida y Encontrada..

He estado out por varios motivos que ya te contaré (sorry por no contestar los mensajes). Pero lo importante es que vuelvo... más vivo que nunca. Qué digo vivo, "Mejorado"!!

Besos besos