lunes, abril 19, 2010

Alicante, sosiego y luz radiante

En V.O.

Saber que el Tanatorio de Alicante se llamaLa Siempreviva desconcierta y tranquiliza al mismo tiempo. Cambio de tercio. De igual forma que encontrar más de cinco oficinas bancarias en un pueblo de mil habitantes delata que los ingresos de sus habitantes superan la renta media per cápita de Europa, la abundancia de tiendas de lujo en una ciudad de algo más de trescientos mil habitantes descubre que el ocio de sus habitantes se escribe con o de opulencia. El glamour que desprende una Tienda Nespresso lo pierde en cuanto colocan el mismo turnomatic que podrías encontrarte en la pescadería del Mercadona. No me sorprende no encontrar turnomatic en las numerosas tiendas de trajes de novias que hay en Alicante. Sí me sorprende que dichas tiendas no dan abasto atendiendo jóvenes en edad de merecer con sus madres, hermanas, tías, abuelas, cuñadas. Me paso por Turismo a recoger folletos – un día confesaré mi adicción a ellos. Cojo uno del Museo del Turrón y otro del Museo del Chocolate. Alicante es generosa y plana. Generosa, culturalmente hablando, por la extensa programación del Teatro Principal, del Palau d’Altea, del Teatro de Vila Joiosa, de La Llotja de Elche. Plana, geográficamente hablando, a excepción del Castillo de Santa Bárbara.



Comer, comprar y caminar, todo es empezar.

El triángulo que dibujo sobre el mapa de Alicante, ubicando los tres puntos neurálgicos de mi visita – estación de tren, hotel en la Rambla Méndez Núñez, estación de autobuses – ofrece, en cuanto a ocio se refiere, más de lo esperado en una ciudad no excesivamente grande. Innumerables restaurantes italianos. Pruebo en Sale & Pepe Pizzería. ¿Mesa para uno? La única mesa libre es para dos. Me siento contigo, ¿te parece? Degusto una Pizza Bacco. La suma de restaurantes que se anuncian ex profeso como casas de comida española, más los numerosos pubs irlandeses, más las incontables escuelas de idiomas donde aprender español, tiene como resultado el alto número de estudiantes extranjeros que tiene Alicante. Cambio el triángulo por un rectángulo y recorro Méndez Núñez, Explanada de España, Parque de Canalejas, Doctor Gadea, empiezo a callejear y acabo en una joya: el Mercado Municipal de Alicante. Otra joya de la ciudad es El Forat, el primer bar gay de la que fuera ciudad califal. Menú del día, wifi incluido, en Söda Bar. Hago caso a Jordi quien me dice “Vete a Benidorm, de verdad, no te arrepentirás.” Fideuá en Restaurante Peter en la Cala Finestrat de Benidorm. El libro que me llevo de Alicante es la recopilación de relatos de John Cheever bajo el título de Falconer.



Cómo llegar.

Si eliges el tren, desde Madrid tienes dos opciones de cuatro horas cada una: Alvia o TALGO. Si eliges el avión, desde Madrid tienes dos opciones de una hora cada una: Iberia o Ryanair. La bonita estación de tren y el próximo aeropuerto de Alicante ofrecen también la posibilidad de llegar a la ciudad desde otros puntos de la península. Si eliges el barco, puedes llegar a Alicante desde Orán o Argel. Si eliges el autobús, puedes arribar desde prácticamente cualquier país de la Europa continental. Uno de los motivos por los que me encantan las estaciones de autobuses de ciudades de costa es que las dársenas – que palabra más onomatopéyica – se encuentran al aire libre. De todas las opciones, elijo las cuatro horas del Alvia. Y de Alicante a los municipios que visité, utilicé el autobús y el coche. La proximidad de la tranquila Alicante con la ruidosa Benidorm no las convierte en ciudades rivales sino en dos hermanas que saben que lo que no ofrece una, lo puede ofrecer la otra y viceversa. Uno de los mosaicos/pinturas murales del interior de la estación de autobuses de Alicante muestra el trazado de una ciudad con ganas de ofrecerse. El texto de uno de los mosaicos lo confirma: “Bienvenido seas, viajero. Alicante le ofrece sosiego y luz radiante.”

Ahora dale al play y escucha en directo la voz de la sueca Petra Eos Marklund, más conocida como September. El tema elegido, Because I Love You.

Hasta el próximo lunes.

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