lunes, marzo 15, 2010

La mochila de la vida

“Me niego a mantener una relación con un hombre divorciado con hijos.” Así sentenciaba mi amiga María (nombre ficticio) tras una conversación sobre el estado actual del mercado de hombres. María, de treinta y tantos años, fundamenta su argumento en la creencia de que las dos personas que inician una relación deben partir de la misma línea de salida. Si estás en el Instituto o en la Universidad, sales con un compañero de clase con más o menos las mismas experiencias afectivo sexuales, no con un profesor. Si estás en el trabajo, sales con un compañero de la oficina con más o menos las mismas experiencias sentimentales, no con tu jefe. Querer partir de la misma línea de salida es comprensible. De ahí que me empeñe en mantener relaciones con jóvenes nacidos entre finales de los ochenta y principios de los noventa. Tenemos muchas cosas en común. Un ejemplo, la edad que figura en su dnie y mi edad mental.


Los veinteañeros son precisamente, y según afirman los medios de comunicación, uno de los sectores poblacionales de edad que más sufre la precariedad laboral o la falta de trabajo. Según los medios de comunicación, se trata de “los que serán los directivos en diez años”. Éstos son las personas recién tituladas y de no más de veintitantos años. Es decir, que soy un directivo del presente. En ese caso, y retomando el argumento de María, deberé relacionarme con los actuales mandos intermedios y no con los futuros. Sin embargo, mantener una relación afectiva sexual con una persona de tu edad no garantiza compartir las mismas experiencias sentimentales. Un ejemplo es, precisamente, la situación que se la ha presentado a Maria al conocer a un hombre de su edad, aunque sin las mismas experiencias sentimentales. Ella, soltera, con relaciones afectivas esporádicas. Él, divorciado, con hijos.


Una de las protagonistas del timo televisivo “21 días en el porno” es una madre soltera, de mediana edad, que trabajaba como Responsable de Recursos Humanos y que ahora se dedica a trabajar como actriz porno. No me sorprende la reconversión del pequeño comercio. Sí lo hace ver trabajando a la actriz e inmediatamente después ver, con absoluta cotidianeidad, cómo recoge a su hijo del colegio, cómo van a casa, cómo meriendan, cómo le ayuda a hacer los deberes y cómo preparan la mochila para el día siguiente. Es fácil averiguar el contenido de la mochila del hijo de la actriz. Según el programa 21 días, el contenido de la mochila afectivo sexual de la madre y actriz se resume en ninguna relación estable y la convicción de ser madre soltera. Lo que para mi amiga María es una desventaja para encontrar pareja – estar divorciado, tener hijos – para mí lo es no haber mantenido nunca una relación estable. Ambas experiencias pesan igual en la mochila de la vida.


Orvepard organiza, un año más, el Certamen Literario de Cartas de Desamor. Consulta las bases aquí.


Ahora dale al play y disfruta del tema ganador del Oscar a la Mejor Canción Original. Tema, The Weary Kind. Película, Crazy Heart. Letra y música, Ryan Bingham y T Bone Burnett. Intérprete, Ryan Bingham.

Hasta el próximo lunes.

3 comentarios:

Ros dijo...

cada uno tenemos nuestra mochila... pero cuando te da fuerte no le miras a la espalda me parece a mí. :). Para mí es la misma que la tuya, ya sabes.

marisabel dijo...

Lo que insistes persiste, lo que aceptas se transforma (dicho budista)

nymm dijo...

Madre mia, que cosas tiene este mundo! Somos todos iguales y a la vez taaaaaaaaaan diferentes! Yo tampoco estoy por la labor de empezar nada con un tio que ya tiene dos hijos con él, demasiado complicado (como si ya de por si no fuera difícil empezar una relación). Aunque claro esta, siempre se pueden hacer excepciones (vease Johnny Depp, Ewan McGregor,...)