lunes, febrero 08, 2010

Córdoba en orden alfa Bética (segunda y última parte)

E de estremecerse. Aparto una larga y pesada cortina negra. Atravieso la angosta y oscura entrada. Imágenes en movimiento a derecha, izquierda y bajo mis pies. Contengo la respiración antes de apartar otra larga y pesada cortina para finalmente entrar en la exposición “Después de la alambrada. El arte español en el exilio (1939-1960)”. La muestra recoge obras de Rafael Alberti, Remedios Varo o Gregorio Prieto. Dibujos, esculturas y óleos. Me emociono al pasear por Córdoba, ciudad candidata a la capitalidad europea de la cultura en el año 2016. Plaza de Colón, Santa Marina, Plaza de Capuchinos, San Andrés, La Judería, San Basilio, Jardines de la Victoria, Tendillas. Homenaje a la Historia del Cine enla Sala Espacio: Exposición Blanco y Negro. Me tomo un respiro en el café lounge La Tuerta, dónde prosigo con la lectura de “Matar dinosaurios con tirachinas”.


B de baldosa. Son muchas las fachadas de las casas de Córdoba que están embaldosadas. La variedad de azulejos, losas, baldosín, teselas o rasillas es infinita. La variedad en la manera de colocarlos y combinarlos también. Alicatar hasta el techo tiene la ventaja de esconder todo lo que uno no quiere enseñar. Me siento en uno de los sillones del salón del hotel. Escucho, as usual, una conversación ajena. Dos hombres hablan en inglés. El angloparlante le pregunta al hispanohablante: ¿Cuál es tu idioma materno? Español, le responde en inglés. Su intercolutor, sorprendido, continúa: pensé que era portugués. ¿Qué diferencias hay entre el portugués y el español? Son dos idiomas distintos, pensé yo, que iba a responder. Pues no. El hispanohablante, le responde: es como el inglés americano y el inglés británico. Primera noticia, pensé, sobre que no eran dos idiomas diferentes.



G de gastronomía. Recibo un mensaje de texto de Alberto: “¿Has probado la carne cordobesa? ¡Muy rica!” Córdoba, afirma María José, se puede definir, gastronómicamente hablando, en dos o tres palabras: Bodegas Campos o El Caballo Rojo. Suena el despertador y desayuno continental en el hotel. Líquido: un té Lady Grey y un té rojo. Sólido: uvas, naranja y kiwi; cereales con yogur; mollete de pan tostado con tomate triturado y jamón ibérico. Mediodía en el reloj, primera hora de la tarde en el cielo. Salmorejo cordobés, croquetas ibéricas, puntitas de calamar. Descubrí hace cinco años que la textura a un buen salmorejo se la daba un trozo de mango. Merienda en Portaceli: el cabello de ángel está presente en casi todos los dulces y postres. Pruebo la banda de piñones acompañado de un té rojo. Antes de abandonar Córdoba hablo con Alberto y le confirmo la excelencia de la carne cordobesa.


Ahora dale al play y disfruta de la voz – y del cuerpo – de David Fonseca y su tema “Kiss Me, Oh Kiss Me”.

Hasta el próximo lunes.

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