lunes, junio 15, 2009

Frankfurt (segunda y última parte)

- ¿Vas a dejar propina?
- Sí…
- En ese caso, cuando se vaya a cobrar, dile al camarero cuánto le dejas de propina para que se la cobre y no deje nada en la mesa.
- …
- No me mires con esa cara… Sí, en Alemania se deja propina, aunque nunca en la mesa.

El Main, el río que une Frankfurt, tiene dos orillas. La orilla financiera, al oeste, donde se encuentra la sede del Banco Central Europeo. La orilla de los museos, al este, donde se encuentra el Museo Alemán del Cine. Sobre la orilla financiera, Main Tower, Bleistift – conocida como el lápiz –, el Banco Central Europeo, la Bolsa de Frankfurt, las Torres Verdes – los rascacielos ecológicos de Deutsche Bank – y la Torre del Commerzbank. Ésta última, propiedad del Estado Alemán después de que el Commerzbank fuera recientemente nacionalizado. Frankfurt, capital financiera. Berlín, capital política. Colonia, capital periodística. Sí, un país descentralizado – de verdad – que… ¡funciona!


Me recomiendan mis anfitriones en la capital financiera de Europa – Rafa, Nina, Noa y Max – un paseo por cualquiera de las dos orillas. Escucho allí multitud de diferentes idiomas. Más de un tercio de la población de Frankfurt es extranjera. Quizá por eso, mi acento no impide que me entiendan los dependientes de los fantásticos mercados Kleinmarkthalle y Bockenheimer Warte. Mi rudimentario alemán tampoco me impide entender a la dependienta de la mejor librería de la ciudad, Hugendubel. ¿Dónde está El Principito? Sí, colecciono El Principito en diferentes idiomas. Visito, entre sobrecogido y animado, el campus de la Universidad de la ciudad, Goethe Universität. La antigua IG Farbenhaus, el edificio en cuyo interior se fabricaba el gas para el exterminio, alberga jóvenes estudiantes, decididos a que su país funcione.


El edificio de corte neoclásico que bien podría ser el consulado de España, es, en realidad, el neoconsulado español, presente en todo el mundo: Zara.



Los semáforos que, más allá de respetarse, te recuerdan que debes cruzar siempre en verde. Ya sabes, eres un ejemplo para los más pequeños. Lo dije la pasada semana. Alemania me fascina.

Dale al play y disfruta, más allá de los ojazos de Jace Everett, de su tema "Bad Things”, tema principal de la genial serie de televisión True Blood.



Hasta el próximo lunes.

1 comentario:

Nymm dijo...

Mira que listos los alemanes! Al tener que decir cuanta propina se cobran, te da corte decir 15 centimos y tienes que dejar algo en condiciones. Ay, madre, que avanzado está el mundo!!
Por cierto, me ha gustado mucho como has traido juntos el comentario a la muerte del pasado y la esperanza del futuro ¡Si es que eres un poeta desaprovechado!
Ah, y se que debo pedir perdón por algo pero ahora no me acuerdo de que era. Aun así, presento mis más sinceras y sentidas disculpas.
Un besooooo