lunes, noviembre 24, 2008

Conservador

Jueves, 24 de noviembre de 2005.

Llueve en Manhattan. Nos levantamos tarde – nos acostamos tarde después de asistir al estreno de Rent, y nos vamos a pasear por el mid-town. Recorremos Central Park, Quinta Avenida. Parada técnica o brunch en Café Metro, justo al lado de Tiffany’s. Seguimos por Rockefeller Center. Ya está colocado el árbol de navidad y la pista de patinaje sobre hielo. Saks ofrece un espectáculo luminoso y musical tipo “Cortilandia” pero para adultos y en plan fino diseñado por Svarowsky. Pasamos por delante del Metropolitan. Está cerrado y su fachada en proceso de restauración. Es el cuarto jueves de noviembre, Thanksgiving – el día de Acción de Gracias. Unos amigos nos invitan a cenar pavo y me ofrecen trincharlo. Pavo con migas vegetales, puré de patatas, de boniato, salsa de arándanos y tarta de calabaza. Thanksgiving. Muchas risas y muy buena conversación. Volvemos a casa. Hace mucho, mucho, mucho frío.

Sábado, 25 de noviembre de 2006.

Frío intenso en Madrid de un invierno que oficialmente aún no ha llegado. Me invitan a celebrar Thanksgiving. No es el cuarto jueves, es el cuarto sábado de noviembre. Las responsabilidades laborales hacen que comamos el pavo, el stuffin, las salsas, los purés y la tarta de manzana dos días después. Sábado intensamente frío al tiempo que soleado. Paseo matutino con Roko. Compro budweiser y marshmallows en el supermercado. Me citan a media tarde. Antes de la cena hay tiempo para compartir risas y los últimos preparativos. Thanksgiving es mi celebración americana favorita. La “nochebuena” estadounidense – en cuanto a carga emocional – es más abierta que la que celebramos aquí en diciembre. Abierta a amigos, a conocidos, a desconocidos. Emily trincha el pavo. Comemos, a intervalos, durante horas. Nos reímos a carcajada limpia jugando al pictionary. Conozco a Gabe, quien será mi compañero de piso, y sin embargo amigo americano, durante casi dos años.

Viernes, 23 de noviembre de 2007.

Acabo de dar mi clase, recojo el pavo y me voy a casa. Son las dos de la tarde y este pavo va a necesitar muchas horas de horno, pienso. Organizo Thanksgiving por primera vez. Los motivos, varios. Uno de ellos, Gabe está lejos de su familia y amigos y a mí me apetece celebrarlo con él y con amigos. Citamos a María José a media tarde para que nos eche una mano y nos echemos unas risas. Experiencia previa en organizar Thanksgiving, ninguna. Por eso Gabe no se separa de su portátil, consultando la web de Martha Stewart ni María José de la cocina, sin fe en la capacidad organizativa del anfitrión. Sí, el pavo necesita muchas horas de horno. Los purés de patata y de boniato, con María José, necesitaron menos horas de las previstas. De las salsas se encarga Paz, quien también ha traído el tenedor para trinchar. A las migas vegetales, Gabe no le quitaba el ojo de encima. Al pavo tampoco le quitó ojo de encima cuando lo trinchó.

Lo sé, soy un conservador.
Ahora dale al play y disfruta del tema It Had To Be You, del músico y actor Harry Connick Jr., incluida en la banda sonora de When Harry met Rally.



Hasta el próximo lunes.

5 comentarios:

Anabel dijo...

Y este año también toca pavo??

Nela dijo...

Niño...y tu a mí cuándo me invitas a una de éstas?

Besos miles.

Gonzalo dijo...

ahhhh las fiestas! Coincido con vos, Thanksgiving es la mejor celebracion del anio. Como es un jueves y el viernes es puente(el concepto de puente no existe en america) la gente entra en party mood desde ya el lunes o martes. El miercoles a la tarde todo el mundo se ve feliz y en preparcacion para la cena de accion de gracias. Tal cual como vos lo describis! amigos y familia juntos pasandola bien, sin regalos de por medio y sin todo el stress que la navidad trae! Con suerte y nieva!

Happy Thanksgiving! A ver si el 4to jueves de noviembre de 2009 lo celebras en casa!

un abrazo!

Anónimo dijo...

Soy Mª José:

Perdona guapito, pero aquella tarde, después de meter el bisonte-pavo en el horno, tú tuviste que marcharte a una cita inexcusable de estudios o trabajo. Así, que yo, que iba peinada de peluquería y maqueá hasta las cejas me tuve que poner tu mandil y meter las manos en la masa... Y si aquella noche cenó la gente fue gracias a mí, bueno y a Gabe y Martha Stewart. Eso sí, fue una noche inolvidable.

Y aquí termina el comentario de la "memoria histórica".

Fernando dijo...

Emily es la mujer de Raúl, nuestro compañero de curso veraniego?